Archivo mensual: enero 2011

Formando Verdaderos Discípulos

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FORMANDO VERDADEROS DISCÍPULOS

NO ESTAMOS FORMANDO DISCÍPULOS…

Hemos conquistado millares de almas cada año, pero no todas permanecen en la iglesia. Las estadísticas muestran que el porcentaje de personas que dejan la iglesia es muy elevado. Estamos llegando cerca del 40% a cada año.

¿CUÁL HA SIDO NUESTRA PRIORIDAD?

Nuestra prioridad ha sido bautizar y aumentar el número de miembros.

Pero   la  orden  de  Jesús  no  fue sólo de “bautizar”, sino, de “bautizar y hacer discípulos”. El elevado índice de apostasía ha ocurrido porque no estamos cumpliendo plenamente  la  orden  de  Cristo.

DEBEMOS COMPLETAR NUESTRA TAREA.

A través del bautismo, nuevos miembros entran “por la puerta de adelante” de la iglesia y damos por terminado  nuestro   trabajo   de testificar. Muchos de éstos, mas temprano o mas tarde dejarán la iglesia por la “puerta de atrás”.

CONCLUYAMOS NUESTRA TAREA.

No concluimos la tarea de testificar con el  bautismo, puesto que el propósito final de la testificación es: “Hacer discípulos”.

Así, luego del bautismo, los nuevos conversos deberían ser preparados para ser verdaderos discípulos.

NUESTRO MAYOR DESAFÍO

Hacer  discípulos  es  tan importante como  preparar  personas   para   el bautismo.

Ahora nuestro mayor Desafío  es bautizar millares de miembros y transformarlos en discípulos.

EL EJEMPLO DE JESÚS: San Marcos 3:13-15

  1. “Llamó a  los que él  quiso”.
  2. “Y vinieron a él”.
  3. “Y estableció a doce para que estuviesen  con  él”
  4. “Y para  enviarlos a predicar”.

LA ORDEN ES: “HACED DISCÍPULOS”

Para implantar  Su reino, Cristo “formó discípulos”.

Para terminar la obra que El nos ha confiado debemos formar los miembros en discípulos.

Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega ser una fuente de vida. El que recibe, llega a ser un dador. La gracia de Cristo en el alma, es como un manantial en el desierto, cuyas aguas surgen para refrescar a todos, y hace a los que están por perecer, ávidos de beber el agua de la vida”. Servicio Cristiano, 14

CARACTERÍSTICAS DEL DISCÍPULO

         1.         Acepta el llamado de Jesús y le sigue. “Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Dejándolo todo, se levantó y  le siguió”. Luc. 5:27,28.

         2.         Se Niega  a sí mismo y toma a su cruz. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24

         3.         Renuncia todo por Cristo. “Así, pues,  cualquiera de vosotros  que no renuncia a todo lo que posee, no puede  ser mi discípulo”. Lucas 14:33

         4.         Mantiene una íntima comunión con Cristo. “Permaneced en mí, y yo en vosotros,…  el  que  permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer”. Juan. 15:4,5

         5.         Permanece fiel a la Palabra de Dios. “Si vosotros permanecieres en mi  palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”. Juan 8:31

         6.         Está listo para testificar a Cristo. “Así que, en cuanto a mi, pronto estoy  a anunciaros el evangelio también a vosotros…” Romanos 1:15

         7.         Tiene  amor por sus  semejantes. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos,  si tuvieres amor los unos con los otros”. Juan 13:35

         8.         Siente pasión por la conquista de almas. “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!” 1 Corintios 9:16

         9.         Produce frutos. “En esto é glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis   discípulos”. Juan 15:8

       10.      Está dispuesto a hacer nuevos discípulos. “Lo que has oído de mí  ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”  2 Timoteo 2:2

DIFERENCIA ENTRE UN MIEMBRO Y UN DISCÍPULO

  • Al miembro le gusta los panes y los peces, Al discípulo le gusta pescar.
  • El miembro es conquistado, El discípulo es formado.
  • El miembro entrega parte de sus recursos, El discípulo entrega, su vida.
  • El miembro permanece en la rutina, El discípulo es un innovador.
  • El miembro espera que definan su tarea, El discípulo va en busca de sus responsabilidades.
  • El miembro murmura y reclama, El discípulo obedece y se niega así mismo.
  • El miembro espera alguna oportunidad, El discípulo crea y/o busca las  oportunidades.
  • El miembros no quiere dejar los bancos de la iglesia, El discípulo está dispuesto a salir y   servir.
  • El miembro lucha por crecer, El discípulo lucha  por reproducirse.
  • El miembro espera que lo visite, El discípulo  es un  visitador.
  • El miembro permanece en la trinchera, El discípulo va  al frente del combate.
  • El miembro está preocupado en preservar o territorio conquistado, El discípulo en conquistar nuevas fronteras.
  • El miembro se mantiene en la tradición, El discípulo rompe los paradigmas.
  • El miembro sueña con la iglesia ideal, El discípulo trabaja para tornarla real.
  • La meta del miembro es ganar el cielo, La meta del discípulo es ganar almas para estar  con el en el cielo.
  • El miembro predica el evangelio para conquistar nuevos miembros, El discípulo, trabaja para hacer nuevos discípulos.
  • El miembro asiste a las series de evangelismo, El discípulo, realiza series de evangelismo.
  • El miembro espera un reavivamiento en la iglesia, El discípulo participa con su vida de ese reavivamiento.
  • Al  miembro  le agrada una almohada para descansar con comodidad, El discípulo busca una herramienta para trabajar.
  • El miembro dice: “Déjame  pensar”, El discípulo dice: “Heme aquí”.
  • El miembro es valioso, El discípulo es indispensable.
  • La condición del mundo causa impacto en el miembro, El  testimonio del discípulo, provoca impacto en el mundo
  • El  miembro, se apoya en el  pastor El discípulo apoya al pastor
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Reviviendo los Grupos Pequeños

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REVIVIENDO LOS GRUPOS PEQUEÑOS

IMPORTANCIA DEL LÍDER

El ministerio de la iglesia basada en GP va a crecer de acuerdo a la calidad del líder de GP. Líderes bien preparados y espirituales llevarán al GP a un crecimiento espiritual.

Características del líder de GP

  • Mantiene una comunión continua con Cristo. Este es el principal secreto del éxito.
  • Es un ejemplo en el evangelismo. Predica lo que practica.
  • Es fiel para el llamado para el liderazgo. Debe tener conciencia del llamado divino y permanecer fiel a él, aún en situaciones adversas (Jer. 20:9)
  • Guarda su corazón contra el pecado. El líder necesita trabajar para proteger su corazón de pensamientos, acciones y actitudes que lo corromperán (Prov. 4:23)
  • Desarrolla sus capacidades. Necesitan de habilidades relacionales o pastorales. Persigue el desarrollo personal y entrena habilidades para el ministerio (2 Tim. 2:15)
  • Se mantiene perseverante en el compromiso. Los líderes de GP sirven en un espíritu de compromiso a la causa, a Cristo, a la iglesia y a las personas de su grupo.
  • Cuida de sí mismo. Se conservan emocional, espiritual y físicamente, cuidando de sí mismos de forma que tengan energía y capacidad para liderar el grupo.
  • Es un facilitador. Sabe motivar y animar la participación de los otros del grupo.
  • Tiene disponibilidad. Prioriza su ministerio en la iglesia.
  • Es dócil. Está dispuesto a aprender y ser corregido. Es sumiso a la Palabra de Dios y a los líderes de la iglesia.
  • Mantiene un equipo de liderazgo. Su equipo debería estar compuesto por el coordinador de Grupos Pequeños (director Ministerio Personal), anciano consejero y el asociado del GP.

Deberes y tareas del líder

  • Dirigir la reunión semanal y el estudio de la Biblia en el grupo.
  • Llevar a grupo a participar del evangelismo.
  • Visitar a los que no asisten y ayudarlos.
  • Orar diariamente por los integrantes del Grupo Pequeño.
  • Dialogar cada semana con el asociado y el anfitrión.
  • Frecuentar semanalmente la reunión de líderes.
  • Preocuparse con los objetivos generales del grupo, con su agenda y con el crecimiento en amor y unidad.
  • Identificar capacidades y dones en los otros y encontrar maneras de usarlos en el ministerio del grupo.
  • Administrar los conflictos en el seno del grupo.
  • Mantener vivo, en la mente de los miembros, el objetivo del crecimiento.
  • Entrenar al asociado para estar listo a asumir el liderazgo de un nuevo grupo.

Líder asociado

Es un aprendiz de líder. Mientras él permanece como asociado está en continuo entrenamiento hasta asumir el liderazgo de un nuevo grupo, o continuar liderando mientras su líder comienza otro GP.

  • Apoya al líder con oración.
  • Dirige la reunión cuando el líder está ausente.
  • Invita nuevos miembros para el GP.
  • Ayuda a visitar a los ausentes.
  • Frecuenta la reunión de líderes.
  • Posee una lista con el nombre y dirección de los miembros.
  • Completa informes.

El anfitrión

La función básica del anfitrión es ser hospitalario, recibir y acomodar bien a los participantes del GP. Abre la puerta de su casa con alegría, y siempre de buen humor ayuda al líder y asociado en aquello que fuere necesario.

El anciano o ancianos consejeros

Ejerce su liderazgo sobre dos a cinco líderes de GP. Su función es orientar, apoyar y capacitar a los líderes bajo su responsabilidad, a fin de que se mantengan motivados y para que los objetivos del grupo sean alcanzados. Visita semanalmente a sus GPs.

El coordinador general

Es escogido para apoyar el trabajo de los Grupos Pequeños en la iglesia local. Puede ser el anciano consejero o el Director de Ministerio Personal. Provee los materiales para los líderes, ayuda en la organización de las reuniones de líderes. Trabaja en armonía con el pastor y los ancianos. Dirige semanalmente el Grupo Pequeño base, que es la reunión semanal de los líderes de GP, anciano consejero, y asociados de una iglesia o congregación.

ESTRUCTURA DE UN GRUPO PEQUEÑO

Adoración.

Actividades de alabanza y oración. Deben ser llenos de alegría y entusiasmo. Se debe lograr la participación de todos los miembros del GP.

  • Alabanza. En este momento los miembros del grupo exaltan, a través de himnos de alabanza, la grandeza y la bondad del Señor.
  • Oración. Deben ser bien planificados e inspiradores. Entre las formas de oración pueden ser: oraciones privadas, oraciones públicas, cadenas de oración, oración en parejas, oraciones escritas, etc.

Confraternización (interacción).

Es lo que ocurre antes del estudio en la reunión del grupo, pero también debe extenderse a otros momentos en que el grupo comparte actividades como salidas, celebración de cumpleaños, visitación, almuerzos juntos, etc.

Estudio de la Biblia (Nutrición).

Debe ser separado un tiempo considerado para esta actividad. Para ser más fluido cada miembro debe tener un ejemplar de la lección a estudiar junto con sus respectivas Biblias. El líder debe estar bien preparado para la presentación del tema e involucrar a los miembros.

  • Debe ser relacional, para estimular relacionamientos y no solo transmitir informaciones.
  • Debe ser relevante, debe girar en torno a la Biblia y las necesidades humanas.
  • Debe ser desafiante, su foco debe estar en la transformación de vidas. El miembro debe sentirse desafiado a cambiar de vida a través del estudio.
  • Debe ser creativo, hay variadas formas de conducir un estudio para hacerlo estimulante.

Testimonio (Misión)

Los momentos de testimonio en los GP son destinados a evaluar, cuantificar y estimular la práctica de las actividades de testificación de sus miembros.

  • Es intencional. Cada GP debe tener un plan evangelizador, de manera individual o en parejas misioneras, visitando los interesados y dando estudios bíblicos. El resultado es compartido en el GP.
  • Es informal. La relación entre los miembros debe ser tan agradable que sea un testimonio poderoso para los no creyentes que están presentes.

CONSIDERACIONES GENERALES

  • El día y la hora de reunión deben ser definidos por los propios miembros del grupo, en coordinación con el pastor del distrito y el campo local.
  • Cada grupo puede elegir el mejor momento de reunirse cuidando de no entrar en conflicto con la programación de la iglesia.
  • El GP tiene un ciclo de vida, que es entre 8 a 14 meses. Luego de este periodo debe evaluarse y reestructurarse en las cosas que han fallado y debe pensar en multiplicarse. El GP, como la célula, que no se reproduce muere con el pasar del tiempo.
  • En un GP deben existir valores como la aceptación, participación, honestidad, apertura, confidencialidad, sensibilidad, responsabilidad, reproducción, relevancia y una atmósfera distendida (gustar de lo que se hace).

Las Clases Bíblicas

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LAS CLASES BÍBLICAS

“Hay muchas personas que necesitan saber qué hacer para salvarse.  Necesitan una explicación clara y sencilla de los pasos y requisitos de la conversión” Ev., 142.

“Los futuros miembros de la iglesia  Adventista del Séptimo Día, antes de ser bautizados, deben recibir una cuidadosa instrucción, basadas en las Escrituras, acerca de las creencias fundamentales de la iglesia” Manual de Iglesia, 31.

¿Qué es una clase bíblica?

Es una clase de estudios de la Biblia que tiene por objetivo instruir a las personas en las doctrinas y prepararlas para el bautismo.

Organizar clases bíblicas para:

  1. Visitas de la escuela sabática.
  2. Juveniles y jóvenes.
  3. Interesados de la iglesia en los domingos por la noche o sábados por la tarde.
  4. Personas atendidas por las dorcas.
    1. Padres y alumnos de la Escuela Cristiana de Vacaciones
    2. Y en especial para las personas que se captarán en la Semana de la Familia (24 al 29 de mayo) y en Hogares de Esperanza (30 de mayo)
    3. Sería bueno que cada Grupo Pequeño o pareja misionera de estudios bíblicos por familias (esto también es una clase bíblica)

¿Cómo debe ser organizada la clase bíblica?

  1. Escoger al instructor, su  asociado y una secretaria.
  2. Establecer un  equipo para ayudar en la recepción y en la visitación de los alumnos.
  3. Definir el horario y el local de las reuniones. Si las reuniones son en la iglesia los sábados de mañana reservar los primeros asientos.
    1. Hacer una amplia promoción en todas las reuniones de la iglesia, también anunciar en  el boletín de la iglesia, en el mural con un afiche y en cualquier otro medio de comunicación posible.

¿Qué enriquece una clase bíblica?

  1. Simpatía y dominio del tema de quien la dirige.
  2. El establecimiento en cada estudio el principio de la interactividad; todos pueden participar.
    1. El estudio necesita ser dinámico, interesante y Cristocéntrico.

Material de apoyo:

  • Casettes, cds o vídeos para el espacio de cantos (momentos de alabanza). En caso de no ser dentro de la iglesia.
  • Registro de control para asistencia de interesados.
  • Cursos bíblicos que serán utilizados. (Fe de Jesús, Conocer a Jesús en Cinco Días, Es tiempo de Ver a Jesús, etc.)
  • Biblias para los interesados.
  • Papeles y lapiceros para que los alumnos hagan  preguntas o anotaciones.
  • Vídeo o DVD con temas bíblicos, para ilustrar las lecciones (en caso de que se haga en un horario fuera de los cultos)

¿Cómo obtener nombres y direcciones de interesados para asistir a la clase bíblica?

  • Con el coordinador de interesados.
  • Con todos los ministerios de la iglesia.
  • Haga un afiche con el día, local y horario de comenzar.
  • Haga una investigación de cuántos hijos de adventistas entre 9 y 12 años hay y que aún no fueron bautizado, e invítelos a la clase.

¿Cuál es la secuencia del programa de la clase bíblica?

  1. Recepción.
  2. Confraternización.
  3. Asistencia.
  4. Espacio de cantos (momentos de alabanza).
  5. Oración.
  6. Lección del curso bíblico.
  7. Ilustración del tema – con vídeo, DVD u otro recurso.
  8. Apelación.
  9. Oración.
  10. Anuncio del tema de la próxima semana y despedida.

¿Cómo debe ser la presentación de la lección del curso bíblico?

1. Con lógica – El  tema debe ser presentado en forma ordenada y lógica, para que el alumno perciba la belleza de la doctrina estudiada.

2. Con convicción – La presentación debe ser clara, afirmativa y positiva. El alumno necesita sentir que es una bendición convertirse en un cristiano.

3. Con entusiasmo – Debe evitarse la monotonía; la clase debe ser dinámica, interesante y participativa para la atención de los alumnos.

4. Con ilustraciones – Jesús ilustraba sus enseñanzas.  Usar historias o experiencias breves que se ajusten al estudio. Donde sea posible DVDs.

5. Con la participación de los alumnos – Debemos permitir a los alumnos hacer preguntas, esto ayudará a comprobar si están entendiendo y cuales son sus dudas. También hay que darles la oportunidad de leer los pasajes bíblicos.

6. Con llamado – En cada estudio debe hacerse el llamado para obtener la decisión del alumno en relación a la verdad presentada.

¿Cómo preparar a los alumnos para el bautismo?

         1.        Anunciar la fecha del bautismo y crear en los alumnos la expectativa y el deseo de bautizarse.

         2.        Con algunas semanas de anticipación, hacer un llamado para el bautismo, e incluir los nombres de los que se decidieron en la relación.

         3.        Visitar los hogares de todos los que desearon ser bautizados, a fin de confirmar la decisión, ayudar a resolver algún problema relacionado al bautismo y llenar la ficha bautismal.

         4.        Llevar las fichas bautismales al pastor y a la junta de la iglesia para ser recomendados.

         5.        Con anticipación, orientar detalladamente a los candidatos en cuanto a la ceremonia, inclusive a traer una muda de ropa extra para cambiarse después de la ceremonia, y  confirmarles la hora, el día y local donde deberá estar presente.

         6.        Incentivar al candidato a invitar a sus familiares y amigos para que asistan a su bautismo.

Responsabilidades del líder de la clase y de su equipo:

  1. Trabajar en armonía con el pastor y el coordinador de interesados.
  2. Recepcionar de forma acogedora y amigable.
  3. Entregar a los alumnos una Biblia y la lección del curso.
  4. Permitir la participación de los alumnos durante el estudio.
  5. Aclarar las dudas y responder a sus objeciones.
  6. Orar por ellos.
  7. Visitar a los alumnos.
  8. Ayudar en las necesidades del alumno.
  9. Invitarlo a las reuniones de la iglesia.
  10. Desarrollar la amistad y relacionar al  alumno con los miembros de la iglesia.
  11. Ayudar al alumno a decidirse por el bautismo.
  12. Acompañar al nuevo miembro, ayudándolo a integrarse en la familia de la iglesia.
  13. Acompañar al alumno en el desarrollo de una vida de testificación a sus familiares y amigos.

Significado y Sentido de la Culpa

SIGNIFICADO Y SENTIDO DE LA CULPA

“El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona alcanzará misericordia.”  Proverbios 28:13

La culpa es la retribución al agresor, como el dolor de la injuria lo es para la víctima. El sentimiento de culpa es un estado displacentero que sobreviene normalmente cuando se ha ofendido o atacado a una persona. Agresor y víctima son los protagonistas de las discordias humanas, como la culpa y el dolor son los rostros emocionales de los actores.

 En ocasión de la ofensa el dañado es la víctima, quien le toca padecer el insulto, la traición o el tipo de hostilidad recibida por el agresor, que varía según la intensidad y el tipo de injuria acometida, que aún puede llegar a la muerte. Posteriormente, en la medida que el agresor toma conciencia de lo que hizo, adviene la culpa, que es el sufrimiento psicológico que experimenta por el daño causado. ¿Qué es peor el dolor o la culpa? En los conflictos humanos nadie le gusta jugar el rol de agresor, echándole la culpa al otro. ¿Será por qué la culpa es peor que el sufrimiento de la víctima?

En realidad, en los conflictos humanos, los roles de agresor y víctima suelen jugarse en forma alternada y sucesiva. Difícilmente alguien es totalmente agresor como es raro encontrar una víctima completamente inocente. Por lo general, se atribuye el rol de agresor al que comete un castigo más grave. Si una esposa insulta a su esposo y este le responde con un golpe tan fuerte que requiera asistencia médica, decimos que el agresor fue el esposo, aunque ambos han estado intercambiando papeles, quizás durante mucho tiempo, al grado que nadie sabe quien empezó las hostilidades (hecho que quizás no es tan importante). El hecho es que prácticamente todo el mundo es o ha sido víctima y agresor, experimentando los correlatos psicológicos de ambos papeles, dolor y culpa, aunque solemos reclamar justicia y compasión, guareciéndonos en el papel de víctimas inocentes. La culpa tiene mala prensa, nadie la quiere. ¿Por qué?

Hay una diferencia muy grande entre el dolor de la víctima y la culpa del agresor, con respecto a su remedio o absolución. ¿Cómo se cura el dolor de la víctima? El remedio para curar las heridas del alma es el perdón. La víctima se cura aplicando la medicina del perdón. Es un medicamento que no necesita ir a buscarse a la farmacia, ni requiere de un especialista de la medicina o de la religión (ej., sacerdote) o de la psicología para conseguirlo; está al alcance de todos, es una gracia que Dios concede a quien la desea de corazón. Es cierto que a veces, en injurias muy grandes o realizadas en la infancia (que son las más duraderas y difíciles de curar, ej., abusos, violencias o ataques sexuales), puede requerirse una terapia para alcanzar el perdón (ver “El poder terapéutico del perdón”, Montemorelos, 2010), pero siempre el perdón es un recurso al alcance de la víctima. No es lo mismo con respecto a la culpa. El agresor, luego de haber cometido la injuria, queda como rehén de la víctima, dependiendo de él, ya que el único remedio para la culpa es la absolución de la víctima y en última instancia (y también en primera instancia), la absolución de Dios. En el caso de muerte de la víctima, ya no hay absolución humana para él, sólo la gracia perdonadora de Dios.

Un ejemplo extraordinario de culpa y perdón lo encontramos en la historia de José y sus hermanos. Cuando José fue atacado por la violencia asesina de sus hermanos aquel infausto día en que sorprendido en su candidez, fue convertido en esclavo, experimento un profundo dolor. En ese horrendo camino a Egipto lloró amargamente, padeciendo como víctima inocente. Comentábamos al respecto en nuestro libro Psicología de los personajes bíblico (Publicaciones de la Universidad de Montemorelos, 2005, 62-63), lo siguiente: “Pero en la densa negrura de su ter­rible dolor, empezó a encenderse una luz. Se acordó de su bisabuelo Abrahám que un día tuvo que dejar su casa para ir a un mundo descono­cido. Así empezó la historia sagrada del pueblo escogido de Dios. Su memoria se iluminó con otro recuerdo, el de su padre Jacob, que también un día tuvo que huir de su hogar. Evocó aquella noche, en la fría soledad de Betel, cuando el cielo se abrió y los ángeles de Dios subiendo y bajando por la áurea escalera que unía la tierra con el trono del Altísimo, hizo escuchar en los oídos de su padre hermosas promesas de bendición y cuidado. Las escenas de la historia de Jacob se sucedie­ron en su mente descu­brien­do como Dios lo había conduci­do y protegido aún en circuns­tancias más terribles que las actuales. Entendió que no tenía por qué temer por él, Dios continuaría ayudándole como lo había hecho en el pasado. Y comenzó a pensar que quizás su desgracia presen­te podría ser la forma que Dios había elegido para cumplir las prome­sas hechas a sus antepa­sados. Entonces, en ese momento, de suprema angus­tia, José hizo la decisión más impor­tante de su vida, la más trascen­dente; la deci­sión que lo transformó y marcó su destino. “Su alma se conmovió y tomó la alta resolución de mostrarse fiel a Dios -dice Elena de White- y de obrar en cualquier circunstan­cia como convenía a un súbdito del Rey de los cielos. Serviría al Señor con corazón íntegro; afrontaría con toda fortaleza las pruebas que le deparara su suerte, y cumpliría todo deber con fidelidad. La experie­ncia de ese día fue el punto decisivo en la vida de José. Su terrible calamidad le transformó de un niño mimado que era en un hombre refle­xivo, valiente y sereno.”

En aquel momento, mientras avanzaba por la lenta caravana de esclavos entre las tierras arenosas que conducían a Egipto, José aprendió a no quedar empantanado en el camino, a no ser esclavo del resentimiento, a vencer las ataduras del odio y el rencor para no ser víctima del pasado, a experimentar el alivio del perdón y mirar hacia las luces del porvenir. En aquella hilera de esclavos encadenados que marchaban por las colinas sinuosas de Palestina, hacia el imperio más poderoso de la tierra, ya no iba más un niño mimado llorando sino caminaba un hombre inspirado por la revelación hacia su glorioso destino, ocupar la más alta magis­tratura del más importante imperio del mundo. Fue un camino duro, tortuoso, penoso, pero la capacidad de José para perdonar, la rectitud de carácter, su fideli­dad inque­brantable a Dios, lo condujo finalmente al éxito. En aquella trascendente resolución hecha en la desesperación y la angustia, inició el camino hasta su meta en el trono de Faraón.”

José perdonó a sus hermanos en el mismo camino a Egipto y pudo liberarse del dolor y de su forma más enfermiza, el rencor, logrando desarrollar una vida exitosa desde la adversidad más abyecta de esclavo. Sin embargo, sus hermanos, sufrieron por décadas el sentimiento de culpa. Probablemente Judá se fue de la casa porque no soportaba estar engañando al padre cada día que debía enfrentar su mirada inquisidora (Gen.38). Los hermanos cuando debieron ir a Egipto y enfrentar al visir del Faraón, trasuntaron su culpa, en los reproches que se hacian. Finalmente después de la muerte de Jacob, todavía estaban temerosos, diciendo: “Tal vez José nos guarde rencor, y ahora quiera vengarse de todo el mal que hicimos” (Gn.50:15).

Dolor y culpa son sentimientos normales en la víctima y el agresor. Pero esas emociones si no se tratan y curan pueden patologizarse, adquirir formas enfermizas, que traen más sufrimiento y perjuicios a la salud. ¿Cómo se cura el dolor de la víctima? Ya lo dijimos, con el perdón. ¿Cuál es la forma enfermiza del dolor? El rencor o el resentimiento, una emoción toxica, de alta peligrosidad para la salud mental. Por la otra parte, ¿cómo se cura la culpa? Con el arrepentimiento, la confesión del mal a la víctima y a Dios y recibiendo la gracia bienaventurada del perdón. ¿Cuáles son las formas de la culpa enfermiza? La culpa se enferma por ausencia o por exceso. Hay quienes no experimentan culpa, o más bien, la niegan, la destierran de su mente para que no les molesten, llegando a cauterizar la conciencia, pero a costa de enfermar toda la persona, padeciendo una patología de la personalidad que se denomina psicopatía o sociopatía. Personajes tristemente célebres como el malvado Herodes, quien mandó a matar a los niños de Belén, o Jezabeth (quien mató una cantidad de profetas e impuso la idolatría en Israel) o Belsasar (un rey lascivo y autoritario) fueron seres perversos, de una malignidad extrema, personajes nefastos, que por reprimir la culpa cayeron en los abismos más tenebrosos de la existencia humana. Con respecto a las formas enfermizas del exceso de culpa las tratamos más adelante en la siguiente sección extraída de nuestro libro Psicología de la esperanza con aplicaciones a la práctica clínica (Psicoteca editorial, Buenos Aires, Argentina, 1997, 37-41).  

Dr. Mario Pereyra, extraído de www.mpereyra.com

La Culpa

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Modelo de Autorización para Menores de edad

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Predicador Caleb

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 PREDICADOR CALEB

 CONSEJOS PRÁCTICOS EN EL PÚLPITO

 Cada predicador, necesita preguntarse en cada sermón: ¿Qué me propongo hacer con esta lección que voy a presentar? ¿Cuál es mi meta? porque para que el orador llegue a un feliz término con su mensaje, es necesario que haya preparado bien y domine la estructura como el contenido de su discurso.

El orador necesita conocer bien la naturaleza de su discurso. Por ejemplo un discurso puede servir par (1) Informar. Este tipo de mensaje tiene como meta comunicar un conocimiento. Por lo general se da nueva información, o se amplía o se aclara vieja información. El sermón puede servir también para (2) Convencer. Aquí la idea es cambiar la manera de pensar de las personas, cuyas opiniones sean distintas a las del orador.

Además el discurso puede tener como objeto (3) Persuadir. En este caso la audiencia ya tiene una idea de la que habla el orador. Ahora él (orador) crea un ambiente de motivación para la acción. Es decir que persuade a poner en práctica el conocimiento. En realidad muchos mensajes combinan dos o los tres de estos aspectos. Según las necesidades. O sea que es común combinar la didáctica con el convencimiento y la persuasión.

 EL CAMPO DE LAS NECESIDADES

 Muchas personas asisten a las reuniones de la iglesia en busca de la solución a problema que no pueden hallar en los otros círculos en que se desenvuelven. Creen que el único remedio a sus perplejidades más profundas se encuentra en la religión. Estas necesidades deben motivar al orador cristiano a preparar mejor sus sermones, ofreciendo un mensaje que ayude a aliviar las necesidades espirituales de sus oyentes. El sermón debe, a su vez, contribuir a fortalecer y estimular sus aspiraciones.

El conocimiento del campo requiere que el ministro esté familiarizado con el estilo de vida, con las costumbres, con las ideas que caracterizan a la gente de su comunidad. En cuanto a la congregación, el predicador tiene que tener una información precisa sobre (1) el nivel intelectual de la gente con quien trabaja; el (2) nivel social y económico, el (3) nivel espiritual, incluyendo el conocimiento bíblico. Aunque parezca algo secundario, aun las edades son importantes: ¿Son la mayoría adultos?, ¿Jóvenes? ¿Viejos?

El conocimiento del campo, es importante porque el predicador sabrá cuales son las necesidades más apremiantes de la grey. Sus discursos estará diseñados a enseñar y orientar individual y colectivamente, confrontando problemas personales y familiares. Si los hermanos son débiles en la fe o poco instruidos, será necesario elevar su conocimiento bíblico (dándoles el alimento espiritual).

El orador sabrá qué nivel de lenguaje es más apropiado a la compresión de su audiencia, según su cultura. El orador tendrá también la capacidad de responder a preguntas reales y vitales. No estará respondiendo preguntas que nadie hace.

 PREPARACIÓN PERSONAL DEL ORADOR

 Aunque la oración y la meditación personal es algo obvio para el ministro, quiero hacer una breve reafirmación. El predicador debe recordar que él tiene una gran responsabilidad en cuanto a las almas. Si usted duda del valor de las almas humanas, piense en la suya. ¿Cómo la ve? Por tanto, cuando el predicador se prepara a sí mismo, lo hace espiritualmente a la vez que intelectualmente.

 El predicador tiene que orar para que Dios le dé sabiduría y un espíritu de convencimiento se la verdad. De igual manera es esencial que ore por la audiencia, por aquellos que han de ser los receptores del mensaje. Estas cosas están resumidas en 1Tim. 4:13-16.

 LA DISPOSICIÓN EMOCIONAL DEL PREDICADOR

 La disposición emocional del predicador es un factor vital en la eficacia de la predicación. Vamos a dar el ejemplo del predicador pesimista. Este será el portador de malas noticias para los oyentes. Reflejará sus frustraciones en cuanto a sí mismo y en cuanto al mundo. Será un hombre decepcionado y temeroso que traerá a la mente de la gente todas las calamidades que ocurren en nuestro tiempo. Será el que expresa todos los males del mundo, pero sin dar soluciones que traigan esperanza a sus oyentes.

Por contraste tenemos al predicador optimista. Este será el que crea que aun en medio de las tinieblas de maldad puede brillar la luz de la esperanza que Dios da a los que le buscan. Aunque el pecado contamine a la humanidad, aún habrá justos. La santidad no es una quimera. Es una aspiración de todo aquel que quiera honrar a Dios. En suma, el predicador optimista es el que predica la vida abundante, el ancla de fe en medio de esta tormentosa vida.

 EL TEMPERAMENTO DEL ORADOR

 En cuanto al temperamento del predicador, vamos a decir que hay dos tipos: (1) El temperamento intelectual, que pertenece al hombre educado, cuyo interés son los libros y no la gente. Sus sermones se caracterizarán por el énfasis en el orden y la personalidad. Preferirá las materias argumentativas. Tratará de explicar los problemas de la vida en una manera filosófica. Sus discursos será modelos de piezas literarias, con alusiones a autoridades famosas. Si el orador se excede de esta manera de predicar, sus sermones alcanzaran a sólo una pequeña parte de la audiencia.

Por otro lado tenemos el (2) temperamento emocional, que apela al corazón con sus sermones. Este es el mensaje de tipo persuasivo, por el cual el orador se excita desmedidamente a sí mismo y excita fuertemente los ánimos de la audiencia. Su sermón carecerá de estructura y formalidad. Y si se sobrepasa, su presentación será más sensacionalismo y exhibicionismo que entendimiento. A la larga este estilo tampoco alcanza a todo tipo de audiencia. Hay quienes se resienten ante la emotividad excesiva.

Entonces, ¿cómo debe ser el predicador? Es difícil ser intelectual y emocional al mismo tiempo. Lo ideal es que el orador cristiano alcance un equilibrio entre dos temperamento. El predicador debe ser lo suficiente hábil como para saber cuándo es más necesario persuadir que educar. Lo importante es que el sermón se adapte a la circunstancias. 

LA CONVICCIÓN PERSONAL DEL ORADOR

Por último es necesario recalcar que muchas personas que asisten a las reuniones de la iglesia para escuchar un sermón, no quieren oír algo nuevo, sino que anhelan esclarecer sus dudas sobre aspectos doctrinales o de otra índole. Ante esto el orador tiene que ser de fuerte convicción. Es decir que el orador debe tener como meta afirmar la verdad y no ponerla en duda. El predicador no deberá exponer en el púlpito sus dudas, porque las dudas traerán confusión y división en la iglesia en vez de iluminación espiritual. Es esencial, pues, que el predicador sea firme y resuelto en sus enseñanzas.

 RECOMENDACIONES FINALES.

 1. No hacer muchas bromas. Unas referencias humorísticas en determinados casos son útiles para “romper el hielo” o relajar un poco a la audiencia. Sin embargo, cuando se abusa de este recurso, las bromas más bien distraen a la gente y se pierden la seriedad del discurso.

2. No ser escandaloso. El orador no debe ser ruidoso, ni con su voz (gritos) ni con sus gestos, ni movimientos. En cuanto a su voz, ésta debe ser lo más moderada posible (y agradable) y de volumen adecuando al local y el número de la audiencia. Además el orador no debe ser exagerado en sus movimientos, al grado de convertirse en un espectáculo sensacionalista. Esto también puede distraer a la audiencia. En vez de poner atención al mensaje de Dios, la gente pondrá su atención en el hombre.

3. Brevedad. La máxima capacidad de escucha (atención) de la audiencia es de 20 y 40 minutos. Después de este tiempo, generalmente la audiencia pierde interés, se cansa o se distrae fácilmente. Si el orador es incapaz de comunicar su mensaje en una media de 30 minutos, aunque cuente con 3 horas más, no tendrá mayor éxito

 CONCLUSIÓN:

El predicador en el púlpito, proclama la palabra de Dios por mandato divino. Los mensajes deben buscar el interés y la transformación con la finalidad de Salvación. Por esto debe ser hombre convertido, debe haber descubierto su vocación ministerial y aún amar profundamente a los perdidos. Sin olvidar que el ministerio conlleva a la Cruz.

Por otra parte debe ser capaz de comunicar el mensaje de la Biblia, a su vez informar, convencer y persuadir a la audiencia, siendo capaz de seleccionar los temas que sean importante y necesario.

El predicador no puede perder de vista que todo debe ser puesto antes en oración. Ser optimista y no pesimista es lo que le conviene a la audiencia. Tomar un temperamento medio, ni intelectual ni emocional, buscando a su vez trasmitir un espíritu de convicción y nunca de duda respecto de la verdad. No usar en el púlpito demasiadas bromas ni tampoco ser muy escandaloso (en el tono de la voz), siendo capaz de presentar su sermón en un tiempo prudente para que sea efectivo a la audiencia. Y por su puesto nunca avergonzarse del evangelio “…porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;…” (Rom. 1:16)