El Sacerdocio Universal

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EL SACERDOCIO UNIVERSAL

Cada creyente un misionero

La orden de Jesús, “Id…”, no fue dada a un segmento del pueblo de Dios sino a todo creyente.

La distinción entre laicos y clérigos no es bíblica.

Ambas palabras, clero y laico, indican que el ministerio fue dado a cada miembro del cuerpo de Cristo.

Clero:

Col 1:12 “con gozo, dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia (klerou) de los santos en luz”

Rom 8:17 “y si hijos, también herederos (kleronómoi)… herederos (kleronómoi) de Dios”.

Laico:

Mat 1:21 “y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo (laós) de sus pecados”.

1 Ped 2:9 “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo (laós) adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquél que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

Por lo tanto, TODO CREYENTE ES UN MINISTRO

Es verdad que algunos son llamados a una “determinada clase de servicio” (HAp 134), tales como diáconos, ancianos y pastores, luego de la imposición de manos. Sin embargo, estos “pastores (dirigentes) no deben hacer la obra que pertenece a la iglesia, cansándose ellos mismos, e impidiendo que otros desempeñen su deber. Deben enseñar a los miembros a trabajar en la iglesia y la comunidad”, (SC 88)

“cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero” (DTG 166)

EL PLAN DE DIOS

Lee cuidadosamente 2 Cor 5:17-6:2

Todos hemos recibido el “ministerio de la reconciliación” y “somos embajadores de Cristo”

“Cualquier vocación de uno en la vida, su primer interés debe ser ganar almas para Cristo”. (DTG 761)

Resumen

  1. Nosotros, todos nos unimos a Dios para llenar la tierra con su gloria. “Tan cierto como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra, donde hemos de trabajar para Dios” (PVGM 297)
  2. Todos tenemos la misión de salvar almas. “Todo cristiano debe ser un misionero” (MC 71)
  3. Todo creyente tiene la autoridad de Cristo para realizar su ministerio.
  4. El plan de Dios es llegar con el evangelio a todo ser humano en la tierra.
  5. Los métodos para cumplir esta misión divina son: compartir el evangelio, haciendo discípulos, asimilando a la gente a grupos de acción y enseñándoles a su vez a formar nuevos discípulos.

Sociedad con el Espíritu

(Hech 5:32; 14:3; 16:14) “Cuando el poder divino se combine con el esfuerzo humano, la obra se propagará como fuego en el rastrojo” (1 MS 118)

Adiestramiento para el ministerio

Hech 19:9 (cf. 11:26; 20:16) “Muchos trabajarían con gusto si se les enseñara cómo empezar. Necesitan ser instruidos y alentados. Cada iglesia debe ser una escuela práctica para obreros cristianos”. (SC 75).

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