Archivo mensual: junio 2011

“Paz y Esperanza en medio de la Tormenta” – Pr. Bullón en vivo

Media Semana de Evangelismo “Paz y Esperanza en medio de la Tormenta”, con el Pr. Alejandro Bullón. Del 29 de junio al 02 de julio, siga la transmisión desde la Universidad Peruana Unión, a partir de las 7:45 p.m.

Vea la programación en vivo, vía internet, desde el siguiente enlace:

http://nuevotiempo.jimdo.com/canal-ejecutivo-n-t/

Lección 12: Más imágenes de Vestiduras

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¿Es Real el Santuario Celestial?

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¿Es Real el Santuario Celestial?

El Santuario Celestial, ¿es un templo real, con su Lugar Santo y su Lugar Santísimo?

Responde:  Dr Ángel Manuel Rodríguez, BRI

      Aunque es importante conocer la estructura del Templo Celestial, lo verdaderamente significativo es la obra que Cristo ha estado realizando en nuestro favor. Pero permítame responder a su pregunta específica.
      1. Existe una morada divina en los cielos: Si el Santuario Celestial sirvió como modelo para el santuario terrenal, debe haber alguna clase de relación estructural entre los dos (Heb. 8:5). Obviamente, es una correspondencia débil y oscura, ya que la imaginación humana no puede abarcar la totalidad del Santuario Celestial. Pero existe un nivel de correspondencia.
      Las Escrituras testifican de la realidad del Santuario Celestial, que es descrito como la morada de Dios en los cielos (por ejemplo: Apoc. 11:19; 14:17; 15:5). Esto en sí mismo implica claramente un espacio determinado, una estructura majestuosa de la que conocemos poco y nada, y de la que sólo podemos hablar utilizando las imágenes y la terminología del santuario terrenal.
      2. La morada de Dios no es un recinto vacío: Dentro del Templo, está el trono más majestuoso que alguien podría imaginar: el trono de Dios y de Cristo (Apoc. 4:2). Lo real de este trono está remarcado por el hecho de que Cristo, que llevó al cielo un cuerpo humano glorificado, se sienta en él. En el Templo Celestial también hay tronos donde se sientan los seres celestiales para adorar y servir al Señor (Dan. 7:10; Apoc. 4:4). Dios ha permitido que estas criaturas lo asistan en la administración del universo.
      3. La morada de Dios es un sitio de acción: Daniel vio que Dios se movía de un lugar a otro dentro del Santuario Celestial, a medida que se relacionaba con sus criaturas. También observó que Dios entraba en un área determinada y se sentaba en su trono (Dan. 7:9). Contempló, además, que el Hijo del Hombre entraba en esa misma área y llegaba hasta la presencia de Dios. Las imágenes son tomadas de Levítico 16, donde el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo con una nube de incienso para ministrar ante el trono de Dios, ante el arca del pacto. En Daniel, el Hijo del Hombre tiene la función de Sumo Sacerdote, que entra en el Lugar Santísimo del Santuario Celestial para ministrar por nosotros.
      4. La morada de Dios tiene diferentes ámbitos: Juan reconoce que existen diferentes ámbitos o habitaciones en el Santuario Celestial. En una de sus visiones, se le mostró un ángel que ministraba ante el altar del incienso, en lo que sería el equivalente al lugar santísimo del santuario terrenal (Apoc. 8:3, 4). Pero también se le permitió mirar dentro del Lugar Santísimo Celestial, donde vio el arca del pacto (Apoc. 11:19). Estamos tratando aquí con diferentes áreas dentro del Santuario Celestial. Lo mínimo que podríamos decir es que el Santuario Celestial tiene al menos dos habitaciones. Esto era de esperarse si el santuario terrenal es una copia del Celestial.
       Es interesante que Jesús les haya dicho a sus discípulos que en la casa de su Padre había muchas moradas (Juan 14:2). La frase “en la casa de mi Padre” se refiere muy probablemente al Templo en el cielo, al que Jesús se dirigía y adonde estaba planeando llevar a sus discípulos en el futuro. Ese Templo no es una construcción de un solo ambiente, sino más bien una estructura con múltiples habitaciones y de un tamaño majestuoso.
      La naturaleza del Santuario Celestial está más allá de nuestra comprensión cabal. Esto es de esperar de una fracción de espacio que une lo Infinito con lo finito, lo Eterno con lo temporal, a Dios con sus criaturas, el modo de existencia de Dios con el de su creación. Ninguna construcción humana podría representarla adecuadamente.
      Pero su singularidad no es incompatible con su materialidad. La grandiosidad del Santuario Celestial queda remarcada cuando decimos que existen moradas en él. Dado que somos incapaces de comprender totalmente su naturaleza, Dios nos ha dado lenguaje e imágenes del santuario terrenal para referirnos a él. Así, la materialidad y la realidad del Santuario Celestial, al igual que su diversidad de espacios, son destacados sin igualar las realidades celestiales con las del santuario terrenal.
      Debemos retener el lenguaje y las imágenes del santuario terrenal para referirnos al Celestial, para poder evitar la espiritualización o rechazar la realidad de la morada de Dios en los cielos.

 

Lección 11 – El vestido de bodas

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¿Aún son válidas las leyes de animales limpios e inmundos?

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¿Aún son válidas las leyes de animales limpios e inmundos?

Responde: Dr. Ángel Manuel Rodríguez, BRI

1.    Levíticos 11 es única en la Biblia
       De acuerdo con el ritual de Levítico, lo inmundo tiene dos características básicas. Primero, la condición de inmundo se adquiere por el contacto directo o indirecto ya sea con sangre, cuerpo muerto o esqueleto, etc.. Segundo. Este tipo de impureza se podía eliminar valiéndose de una ceremonia apropiada para esa finalidad, razón por la cual se la denominaba ritual de la impureza. No guardaba relación con las impurezas de los animales inmundos.
       Este tipo de impurezas es de naturaleza esencialmente diferente, por cuanto no era adquirida: estaba en la naturaleza del animal, lo que quiere decir que eran inmundos de forma permanente. Por este motivo no existía ritual que pudiera librarlos de la impureza que le era propia, por cuanto no llegaron a ser inmundos por causa de algún contacto con elementos impuros.
      Además, la inmundicia de estos animales no se transfería al tocarlos. Los israelitas podían entrar en contacto con ellos, ya sea directo o indirecto, sin que tuvieran que ser considerados inmundos. En efecto, ellos criaban animales inmundos para destinarlos a diferentes trabajos. Por ejemplo, utilizaban burros, caballos y camellos para el transporte de carga y de personas. Su impureza no afectaba de manera alguna a los israelitas. La persona llegaba a ser inmunda únicamente por consumir la carne de los animales que no eran limpios y, en este caso, no había ni un ritual a ser seguido con la finalidad de eliminar la impureza por haberlos comido. Se esperaba que los israelitas simplemente obedecieran al Señor. Debería también añadir que un animal después de morir podía llegar a ser ritualmente impuro, y la impureza del que lo tocara podía ser eliminada. Con esto observamos claramente que la condición natural de impureza del animal era diferente de la ritual.

2.    La ley también se registra en Deuteronomio 14
       El hecho que la ley haya sido registrada en el libro mencionado es muy significativo, por cuanto Deuteronomio no se ocupa de las leyes ceremoniales. En este caso particular no existe discusión en el contexto de la impureza ritual. Deuteronomio 13 es una exhortación a adorar sólo al Señor. La última parte guarda relación con las leyes para el diezmo. Entre ellas figura el tema de los animales impuros. Esto sugiere que la ley de los animales impuros era una ley alimentaria de naturaleza diferente de la ceremonial.

3.    La distinción animales limpios/impuros es anterior a Moisés
      
La ley que establece la diferencia entre animales limpios e impuros es mencionada por primera vez en la Biblia en el relato del diluvio, antes de que existiera cualquier israelita (Gén. 7:2, 3). En el contexto del cambio en la dieta humana, mientras dos pares de animales inmundos entraron en el arca, en cambio, de los limpios fueron preservados de a 7 pares. Esto sugiere que los limpios deberían utilizarse para la alimentación de Noé y de su familia sin el riesgo de que alguna especie en particular se extinguiera.

4.    La motivación de la santidad
      
La razón que da el texto bíblico justifica la reglamentación singular con relación a la santidad: “Yo soy Jehová, vuestro Dios. Vosotros por tanto os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo” (Lev. 11:44). El contraste es entre lo impuro y lo santo. En el Antiguo Testamento la impureza es una metáfora del imperio de la muerte. Lo santo es aquello que pertenece a Dios y, por lo tanto, constituye un símbolo de la vida. La ley establecida busca preservar la vida de la gente, razón por la cual trata de mantenerla alejada de la esfera de la muerte; esto es, del ámbito de la enfermedad y del sufrimiento.

5.    Es una ley alimentaria
      
Es tan obvio que la gente lo pasa por alto. Esta ley regulaba el tipo de carne que a los israelitas se les permitía consumir y, por lo tanto, formaba parte de una antigua tradición alimentaria dada por Dios a su pueblo. Dios siempre se interesó en la alimentación de sus hijos. A Adán y a Eva les dio frutas y granos (Gén. 1:29). Después de la caída les permitió comer “plantas del campo” (Gén. 3:18) y, finalmente, instruyó a Noé para que comieran carne (9:3). A los seres humanos Dios los hizo parcialmente responsables del cuidado de la vida, dándoles instrucciones acerca de cómo preservarla para su gloria (1 Cor. 10:31). El señorío de Cristo comprende también nuestros cuerpos, por cuanto él se interesa por el bienestar de nuestra dimensión física tanto como del bienestar espiritual (1 Cor. 6:19, 20; 3 Juan 2).
      No existe evidencia en el Nuevo Testamento que indique que por intermedio de su sacrificio Cristo haya eliminado la ley de los animales limpios/inmundos.

 

Lección 10: La Ropa Nueva del Hijo Pródigo

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¿Cuándo empezó las “70 Semanas” de Daniel 9:24? – William Shea

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