Archivo diario: agosto 19, 2011

Creación del mundo en seis días, ¿literal o simbólico?

¿Literal o simbólico?

 Pr. Erton Köhler

Me gusta analizar la manera en la cual las personas interpretan la Biblia a través de las actitudes de Caín y Abel. La primera representa una visión simbólica del texto bíblico. En otras palabras: está escrito, pero no quiere decir que fue o que tenga que ser exactamente así. La segunda representa una visión literal, o sea la de aquellos que simplemente deciden creer en la revelación de la manera como está presentada, aunque esto signifique entrar en conflicto con la visión popular.

 En la historia de ambos queda claro el conflicto entre la visión literal y la simbólica. Pero ese no es el único debate de este tipo en  Génesis. El libro de los orígenes presenta esta discusión en sus primeros capítulos. Es decir, un debate que hasta poco tiempo atrás existía sólo en el ámbito de la ciencia secular, pero que ahora también agita algunas mentes en nuestra iglesia. El tema en cuestión es: el relato de la creación del mundo en seis días, así como el origen del pecado, ¿son literales o simbólicos?

 Por la óptica de Abel, esta es una descripción literal, y porque aparece en la Biblia es la revelación escrita de Dios. Involucra su acción sobrenatural, que está fuera del alcance de nuestra razón. Debemos leerla y aceptarla por la fe.

 Por otro lado, por la visión de Caín es difícil imaginar una persona culta, inteligente y con visión científica, que crea que un mundo tan complejo ha surgido de manera tan simple, o incluso que pueda creer en un Dios que expresa sus grandes acciones de manera tan “infantil”. Creer que todo es fruto de una evolución natural parece más lógico, inteligente, científico y políticamente correcto que creer en la simple acción sobrenatural de Dios. Entonces, ¿cómo no creer en eso, cuando el tema es presentado por hombres inteligentes y eruditos, mientras el mensaje de la Biblia parece alcanzar personas tan simples y movidas por algo tan inocente llamado fe? Parece más lógico intentar reemplazar la acción directa de Dios por la acción humana, presentando nuestra creación como un fenómeno natural, nuestro desarrollo como un proceso evolutivo y nuestra supervivencia como la victoria del más apto. Ese fue el sacrificio de Caín; reemplazó la Palabra de Dios por la visión humana, lo literal por lo simbólico.

 ¿Cómo usted comprende los primeros capítulos de Génesis? ¿Por la óptica de Abel o de Caín? Parece que cuanto más evolucionan los humanos, más candados necesitan ponerle a sus puertas. ¿Qué evolución es esa? ¿Estamos en un proceso evolutivo o de degeneración? Vea el contraste entre lo que enseñan los hombres y lo que viene de la Palabra de Dios. La teoría de la evolución indica que surgimos de manera natural, dentro de procesos muy primitivos. A partir de ahí la vida humana comenzó a desarrollarse desde formas primarias hasta superiores, como las tenemos hoy. Sin embargo, la revelación indica que fuimos creados con nuestro máximo potencial, de manera perfecta por la mano de Dios, nuestro Creador. Pero, con la entrada del pecado comenzamos un proceso de degeneración, llegando a niveles más bajos hasta el fin de la historia, cuando Cristo regresará para transformarnos al estado original. Son visiones totalmente contrastantes. En la primera, la acción humana y natural está al comando. El hombre es quien dirige los procesos. En otras palabras, nuestra vida está completamente en nuestras manos. ¿Y hacia dónde vamos con el completo control de la vida en nuestras manos? ¿Qué está sucediendo con el mundo? La otra muestra a Dios al comando. Él nos hizo y de él dependemos para vivir y decidir. Su voluntad es mostrarnos el camino para desarrollarnos y ser felices. ¿Cuál es su visión, la de Abel o Caín?

 Sin embargo lo más preocupante son las consecuencias de una visión bíblica literal o simbólica. Para los que tienen la visión de Caín, el relato de los primeros capítulos de Génesis no tiene autoridad. Contiene solo un mensaje ilustrado o alegórico. Naturalmente, esa visión termina expandiéndose hacia toda la Biblia y con eso, cualquier persona puede elegir, según su gusto, lo que es simbólico o literal. La revelación pasa a ser un simple juguete en las manos humanas. Por esta razón, existen tantas creencias, polémicas diferencias religiosas y contradicciones entre los mismos cristianos. Además, la visión alegórica de Caín sobre el Génesis destruye verdades fundamentales de nuestra fe. El casamiento establecido por Dios entre un hombre y una mujer pierde su razón, la familia pasa a ser un pasatiempo y el homosexualismo se vuelve aceptable, y el sábado pierde su papel como recordatorio de la creación. Si no hubo creación en seis días literales, significa que Dios tampoco dio el sábado en el Edén. Siendo así, sería opcional y exclusivo del pueblo judío. La existencia de Satanás y del pecado se convierte en una historia destinada a atemorizar o manipular a las personas. Como consecuencia, si no existe Satanás ni pecado, tampoco existe la necesidad del sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz. El plan de la salvación pierde su función. Siendo así, ¿por qué Jesús debería regresar para recrearnos en la Tierra Nueva sin pecado?

 Como usted ve, la visión de los primeros capítulos de Génesis, por la óptica de Caín debilita las verdades bíblicas fundamentales, en especial el plan de la salvación. Más aún, anula nuestra identidad. Somos adventistas del séptimo día y llevamos en nuestro ADN el sábado y el regreso de Jesús. Si no creemos en la literalidad de los primeros capítulos de la Biblia, ¿por qué establecer un recordatorio para algo que no existe? El sábado se convierte en un simple día de descanso y relaciones sociales. Si estamos en evolución hacia una raza superior, ¿por qué necesitamos la segunda venida de Cristo?

 Mantengamos la posición de Abel y permanezcamos fieles a la revelación de la Palabra de Dios.

 Erton Köhler es presidente de la División Sudamericana