Archivo de la categoría: Lecciones 2011 – I Trimestre

Asociación con Jesús

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La Naturaleza y la Salud Mental

LA NATURALEZA Y LA SALUD MENTAL

 “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Un día comparte al otro la noticia, una noche a la otra se lo hace saber. Sin palabras, sin lenguaje, sin una voz perceptible, por toda la tierra resuena su eco, ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo! Dios ha plantado en los cielos un pabellón para el sol. Y éste, como novio que sale de la cámara nupcial, se apresta, cual atleta, a recorrer el camino. Sale de un extremo de los cielos y, en su recorrido, llega al otro extremo, sin que nada se libre de su calor.” Salmos 19:1-6

 Hace muchos años, mientras preparaba mi tesis doctoral, leí un artículo que me llamó la atención (Ulrich, 1984). En un servicio de cirugía de un gran hospital, los pacientes intervenidos eran internados en el postoperatorio en dos secciones, en una de ellas las habitaciones tenían ventanas hacía las paredes monótonas de un edificio, en tanto, en el otro sector, los cuartos daban hacia un jardín pudiéndose observar el paisaje de color y frescura de la naturaleza. Alguien observó que los pacientes con vista al jardín parecían que se recuperaban antes, así que hicieron una investigación comparando una muestra de pacientes de ambas sectores, más allá de los cuadros específicos de cirugías recibidas. Los resultados fueron asombrosos, los pacientes con vista a la naturaleza se quejaban menos, usaban menos analgésicos y tenían el alta antes que los pacientes que sus ventanas chocaban contra el impiadoso murallón de cemento del edificio contiguo.

Posteriormente a este trabajo pionero se realizaron una enorme cantidad de investigaciones que han encontrado resultados similares, respecto a los beneficios de observar la naturaleza. Por ejemplo, Kuo y Sullivan (2001), estudiaron a 145 mujeres residentes en un complejo residencial urbano, en Chicago. Algunas de ellas, vivían en edificios con vistas a zonas verdes, mientras que desde los edificios de las otras sólo se veía un triste hormigón. Los resultados de este estudio demostraron niveles significativamente más bajos de agresividad y violencia entre las residentes con apartamentos cercanos a la naturaleza, que entre el otro grupo de mujeres que no tenían esa vista. En otro estudio (Taylor et al., 2001) realizado con 169 niñas que vivían en el mismo vecindario, los investigadores descubrieron que quienes disfrutaban de vistas más verdes tenían un mayor rendimiento en tareas relacionadas con la disciplina que las niñas que no podían disfrutar de la naturaleza. Asimismo, las chicas del primer grupo puntuaron más alto en pruebas de concentración, de inhibición de la impulsividad y de capacidad de retrasar la gratificación.

La salud mental se ve beneficiada con actividades como pasear o ejercitar al aire libre y cultivar una huerta. Según Paul Farmer, la llamada “ecoterapia” podría ayudar a millones que sufren depresiones, realizando actividades al aire libre. “La ecoterapia es una parte importante del futuro de la salud mental”, dijo Farmer. Uno de los estudios que avalan esta idea fue realizada por investigadores de la Universidad de Essex, quienes compararon el efecto de una caminata de media hora por un parque y un paseo por el mismo tiempo en un centro comercial. El 71% de las personas que pasearon por el parque reportaron menores niveles de depresión y ansiedad después de su caminata. Entre quienes caminaron por el mall, sólo el 45% se sintió menos deprimido, mientras que el 22% dijo sentirse más deprimido y 50% reportó estar más tenso. Los mismos investigadores hicieron otro estudio donde preguntaron a 108 personas con variados problemas de salud mental sobre su experiencia con la ecoterapia. El 94% dijo que las actividades en contacto con la naturaleza habían beneficiado su salud mental y reducido su depresión, mientras que el 90% dijo que lograron el mayor efecto combinando ejercicio con paseos campestres o por parques. Según los investigadores, con sólo cinco minutos de ejercicio en un espacio “verde”, como un parque puede mejorar la salud mental.

Por estas razones, los investigadores británicos Richard Mitchell y Frank Popham (2008),  señalaron que ante el persistente crecimiento de las desigualdades socioeconómicas, una mayor exposición a entornos verdes podría ayudar a reducir la tendencia a padecer ciertas enfermedades. Posteriormente, Peter Kahn y colaboradores (2009), investigaron trabajadores de una oficina que habían sufrido fuertes niveles de estrés, encontraron que aquellos que en su lugar de trabajo estaban sentados cerca de una ventana con vistas a escenarios naturales se recuperaban antes que otros sentados frente a una pantalla de plasma que mostraba imágenes de la naturaleza u otras que no disfrutaban de vista alguna.

La revista Observer (Jaffe, 2010), de la Association for Psychological Science, en un artículo titulado: This Side of Paradise. Discovering Why the Human Mind Needs Nature, revisa los estudios realizados en los últimos años sobre la relación del ser humano con la naturaleza, y la importancia de ésta para la salud. Estas investigaciones han demostrado que los entornos verdes favorecen el bienestar psicológico, con una mejora de la atención y una reducción de la irritabilidad y la agresividad, favoreciendo la pronta recuperación de pacientes que han padecido operaciones quirúrgicas y brindando mayor bienestar físico,. “Nuestro bienestar depende de la naturaleza”, señalan los expertos.

Dr. Mario Pereyra, tomado de www.mpereyra.com

La Naturaleza como fuente de Salud

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Las Adicciones en el Tiempo del Fin

LAS ADICCIONES EN EL TIEMPO DEL FIN

“Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida. De otra manera, aquel día caerá de improviso sobre ustedes.” Lucas.21:34 (NVI)

 El Señor Jesucristo advirtió que en el tiempo del fin imperarían dos patologías importantes, los trastornos de la ansiedad (“las preocupaciones de esta vida”) y el alcoholismo (“la embriaguez”). Sabemos que los trastornos de ansiedad es una de las perturbaciones más frecuentes de la salud pública a nivel de la salud mental, ya que las estadísticas revelan que existe una prevalencia entre el 18% y el 20% de la población que padecen estas alteraciones, es decir, una de cada 5 personas. Por otra parte, el consumo alcohólico se sitúa entre el 60 y el 80% de la población, según los países, donde los adictos o dependientes suelen alcanzar puntajes del 10 al 20% de la población. Las palabras de Jesucristo revelan que nadie está exento de caer en esas patologías y por eso hace un llamado a estar alertas, a no perder la conciencia de estos problemas (“endurezca el corazón”) y ser víctima de las adicciones, ya que en esas circunstancias podemos poner en serios riesgos nuestra salvación eterna.

También el Apocalipsis describe el tiempo del fin refiriéndose a la operaciones de Babilonia, ese poder perverso que viene trabajando desde la antigüedad contra el pueblo de Dios. Específicamente se previene contra dos estrategias muy efectivas que utilizará con mucho esmero, la adicción al sexo y a las sustancias psicoactivas como el alcohol. Textualmente declara  Apocalipsis 17:2, que con “ella (Babilonia) cometieron adulterio los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su inmoralidad”. Se la describe como una prostituta y las metáforas que utiliza tienen relación con el alcoholismo y las perversiones sexuales. Por eso, el apóstol Pablo, exhorta a estar precavido contra estos males, al decir: “Vivamos decentemente, como a la luz del día, no en orgías y borracheras, ni en inmoralidad sexual y libertinaje, ni en disensiones y envidias” (Rom. 13:13).

Dr. Mario Pereyra, tomado de www.mpereyra.com

Libertad de Adicciones

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Libertad de las Adicciones

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Los Celos: El Complejo de Caín



“Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente (tolerante), llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía.”  Santiago 3: 16-17 (NBLH)

EL COMPLEJO DE CAÍN

Narra la Biblia que los primeros hijos gestados en este mundo, Caín y Abel, inauguraron la desdichada historia de los males que nos azotan, protagoni­zando la primera trage­dia. El conoci­do relato del Génesis cuenta que los hijos de Adán y Eva ejer­cie­ron oficios diferen­tes, siendo el primogénito labrador y el segundo pastor. Pasando el tiempo, registra textualmen­te, que “un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha.

También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. Entonces el Señor le dijo: ‘¿Por qué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él’” (Gén.4:3-7, DHH). A pesar de la advertencia y exhortación de Dios, este primer arrebato ­de celos no pudo ser controlado, por el contrario, continuó su cauce de enojo y vengan­za, causando la primera víctima inocen­te, el crimen de Abel, su hermano.

Se ha dado en llamar Complejo de Caín (Orbis, 1985, T.1, 49), al sentimiento de rivalidad fraterna que suele manifestarse, especialmente, en el hijo mayor en ocasión del naci­mien­to de un hermano. El cariño que hasta el momento era exclusivamente suyo debe ahora compartirlo con otro; la incapacidad para hacerlo, provoca animadver­sión hacia el intruso, que puede manifestarse en actitudes de hostilidad y rechazo u actos de agresión­ física. Estos senti­mien­tos de aborreci­mien­to al hermano parece ser la expre­sión más temprana ­de los celos.

Otro relato muy conocido de celos es el célebre drama de Shakespea­re, Otelo, conside­rado por los críticos como su realización maestra (Pagés, 1952, XXXIX). El protagonista principal que da nombre a la obra, es un noble moro que ostenta el cargo de general del Ejército de Venecia. Se casa con Desdémona, hija del senador Brabantio, en contra de los deseos del padre de ella. El asistente de Otelo, Yago, ofendido porque su jefe prefiriera a Cassio para un ascenso, conspira una vengan­za contra ambos. Estimula los celos de Otelo, sugiriendo que Desdémona mantiene una relación amorosa con Cassio. Otelo, enloquecido y cegado por “las pérfidas sospechas”, estrangu­la a Desdémona y se suicida. En esta obra, Yago es la personificación de Lucifer, un monstruo subterráneo y perverso que conduce sutilmente su tarea corrosiva por medio de maquinaciones ladinas buscando promover la furia celotípica, hasta lograr su cruel objetivo. El mismo Yago sabe que los celos son un “veneno” que en un principio “ni al paladar ofenden, mas en filtrando luego por la sangre, abrazan como cráteres de azufre” (Shakespeare, 1952, 305). La obra describe, precisamente, como opera la acción ponzoño­sa de la maldad, que inyecta el veneno de los celos en una pareja desprevenida e inocen­te hasta llevarla a la destrucción.

Los celos son visitantes conocidos por todos. Constituye una emoción universal. No depende de la condición social del celoso, ni de su nivel intelectual, poderío económico o educación. Cualquiera puede ser víctima de esos arrebatos apasionados. ­Además de los celos entre hermanos, existen esas mismas pasiones en la amistad, el compañe­ris­mo y en toda relación que constru­ye un vínculo de afecto mutuo. Aparece cuando el sentimien­to de posesión egoísta se ve frustrado o cree descu­brir su falta de exclusividad. Pero donde adquiere mayor virulencia e intensi­dad es en la vida matrimo­nial. La expresión más terrible de los celos es cuando pone bajo sospe­cha el amor que une a una determinada pareja. Es cuando el “monstruo de ojos verdes” (así llama Shakespeare al celo) amenaza con destruirlo todo; donde el amor se convierte en espanto y tortura, transformando el cariño ­­en desprecio.

La palabra “celos” deriva etimológicamente del latín zelus y del griego ζηλoς, que significa “ardor”. Es sinónimo de “aplicación”, “entusiasmo”, “fervor”. Tiene varias acepciones, desde, “Amor extremado y eficaz a la gloria de Dios y al bien de las almas”, a la ­sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndola en otra” (Peuser, 1962, Vol.II, 402). Esta última definición podría explicarse ­como una ansiedad caracteri­za­da por los conti­nuos sentimien­tos de descon­fianza y sospecha en relación con la persona amada. Es un intenso dolor hecho de inseguridad, inquie­tud y suspicacia. Sin embargo, hay que reconocer que existen dife­ren­tes manifesta­cio­nes de los celos algunas de las cuales son positivas, aunque la mayoría penetran profunda­mente en la parte oscura del ser y constituyen un rasgo­­ deplorable de la conducta.

Dr. Mario Pereyra, tomado de www.mpereyra.com