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Capacitación para las Comisiones de Evangelismo

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CAPACITACIÓN DE COMISIONES DE EVANGELISMO

MAESTROS DE CEREMONIA

Deben estar presentables, bien vestidos y arreglados.

Pararse al frente con ánimos. Aunque debe evitar demasiada efusividad y ser apagado. Busque el equilibrio.

Siempre sonreír, tratar a todos con cortesía.

Use palabras sencillas, pero profundas.

Explique lo beneficioso que será haber llegado a ese lugar, y lo contentos que se sienten con la presencia de cada uno de los asistentes.

No utilizar lenguaje denominacional, como “los feligreses”, “la pluma inspirada”, “el espíritu de profecía”, “estamos en una semana de cosecha”, “ganar almas para Cristo”, etc.

Nunca diga:                           

Vamos a conocer a nuestras visitas

Póngase de pie las visitas

Cuántos aquí no son adventistas

Quién de aquí no es de la iglesia

Levante la mano quién no es adventista

Diga:

Estamos felices con la presencia de nuestros amigos.

Con alegría anunciamos en nuestro medio la presencia de amigos que nos visitan por primera vez.

DIRECTORES DE CANTO

Sonreír mientras se dirige el canto.

Dirigir con mucho ánimo.

Hacer una introducción al canto.

Mirar a las personas, eso hace que presten atención a la letra.

No improvisar

Se debe aprender bien la letra de las canciones.

Hable solo cuando sea necesario.

No haga muecas o ademanes que llamen la atención del público al director de canto y no a la música que se está entonando.

RECEPCIÓN

Se recomienda que deban estar uniformadas o con algo que las distinga de las demás.

Mostrar siempre una sonrisa y amor por las personas. Sean cariñosas.

Recuerden que son candidatos al reino de los cielos y que son hijos de Dios.

Pregunte amablemente su nombre y depuse de tener el nombre pregunte su dirección.

Invitar a un(a) ujier que las dirija a sus asientos los cuales deben ser los preferenciales, adelante si fuera preciso.

Que los ujieres los hagan sentar al lado de algún hermano que tenga Biblia, para que la ayude a ubicarse cuando sea necesario.

No ofrezca un beso en la mejilla si la persona no se lo ofrece primero.

Tenga al día, actualizado, los nombres de los asistentes en la semana.

Apunte claramente las direcciones, pidiendo referencia si fuere necesario.

Características de una buena recepcionista

  • Alegre
  • Comunicativa
  • Puntual
  • Responsable
  • Cristiana
  • Con espíritu misionero
  • Tener tacto
  • Ser cortés
  • Ser amable
  • Tener buena presencia
  • Tener iniciativa 

MINISTERIO DE ORACIÓN

Orar continuamente durante todo el mensaje.

Delegar a personas con anticipación para la oración. No improvisar.

Buscar un lugar apropiado, que no interrumpa la predicación.

Luego de acabar la predicación realizar reuniones de oración, para pedir por las personas asistentes.

Pedir la lista de personas nuevas a la secretaria de recepción.

Repartirse los nombres entre cada hermana del ministerio de oración intercesora y orar continuamente por ellos.

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Importancia de la Evangelización

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IMPORTANCIA DE LA EVANGELIZACIÓN

DEFINICIÓN DE CONCEPTOS

Testificación:

  • Hemos sido llamados a ser testigos (Hch 1:8; 22:15,16)
  • Testigos son las personas que pueden dar un informe personal de algo, porque lo han vivido directamente (Hch 4:33)
  • La experiencia es el fundamento de toda verdadera testificación (Hch 5:32; Mt 26:69-75; Hch 2:38)
  • Nadie tiene derecho de recomendar a otros lo que no ha probado en carne propia. Algunos necesitan más tener algo que decir, que el poder de expresarlo. Demasiado a menudo predicamos sobre asuntos en los cuales no tenemos experiencia personal.
  • La testificación es un resultado natural de la conversión. Una razón para la falta de testificación verdadera entre nosotros es que conocemos poco de Jesús y de su poder en nuestras vidas (1 Juan 1:3)
  • Los cristianos son testigos poderosos cuando tienen el gozo y la seguridad de su propia salvación. Su meta es conducir a otros a tener la misma clase de experiencia.
  • La palabra griega para “testigo” es martus, que es la raíz de la palabra martir (Hch 22:20). Un martir es alguien que está convencido de la verdad y la manifiesta tanto en su vida como en su muerte. Los hombres que son mártires dan su vida por la verdad que han experimentado.
  • Desde la perspectiva bíblica, la testificación es más que lo que decimos en ciertos momentos inspirados. La testificación involucra todo  lo que somos y hacemos. No podemos evitar ser testigos.

Evangelización:

  • Es una forma de testificación orientada en forma más específica. Evangelizar es compartir las buenas nuevas de la salvación de tal manera que los incrédulos se persuadan de aceptar a Jesús como Salvador.
  • Existen tres enfoques de evangelización:
 

Evangelización Por el estilo de Vida

Evangelización Mediante conversaciones

Evangelización por persuasión

Método

Satisfacer necesidades sentidas

Dar testimonio

Estudiar las doctrinas

Meta

Obtener acceso al corazón

Entregar el conocimiento del evangelio Conducir a los no creyentes a un compromiso con Cristo y su iglesia

 Evangelización por el estilo de vida. Testimonio cristiano ante no creyentes a través de hechos, actitudes y conversaciones (Hch 2:44-47; 9:36-39). Para que sea efectivo es necesario que vayamos donde está la gente.

  • Evangelización mediante conversaciones. Forma más intensa de testificación. Ocurre en lugares comunes donde los cristianos se encuentran con otras personas en la vida diaria. Encuentros no son planificados. Se aprovechan oportunidades a medida que surgen (Hch 8:27-31; 26:1-28). Requiere cierta preparación.
  • Evangelización por persuasión. Forma más intensa de evangelización. Procura conducir al no creyente a tomar una decisión. Es la presentación de las doctrinas bíblicas con el poder del Espíritu Santo, de tal manera que las personas son persuadidas a aceptar a Jesús como Salvador, y a servirlo en la comunión de la iglesia (Hch 2:38; 18:4; 19:26; 28:23). Se realiza mediante estudios bíblicos, grupos pequeños y otras. Las personas necesitan adiestramiento y dones espirituales para este tipo de evangelización.

Predicador Caleb

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 PREDICADOR CALEB

 CONSEJOS PRÁCTICOS EN EL PÚLPITO

 Cada predicador, necesita preguntarse en cada sermón: ¿Qué me propongo hacer con esta lección que voy a presentar? ¿Cuál es mi meta? porque para que el orador llegue a un feliz término con su mensaje, es necesario que haya preparado bien y domine la estructura como el contenido de su discurso.

El orador necesita conocer bien la naturaleza de su discurso. Por ejemplo un discurso puede servir par (1) Informar. Este tipo de mensaje tiene como meta comunicar un conocimiento. Por lo general se da nueva información, o se amplía o se aclara vieja información. El sermón puede servir también para (2) Convencer. Aquí la idea es cambiar la manera de pensar de las personas, cuyas opiniones sean distintas a las del orador.

Además el discurso puede tener como objeto (3) Persuadir. En este caso la audiencia ya tiene una idea de la que habla el orador. Ahora él (orador) crea un ambiente de motivación para la acción. Es decir que persuade a poner en práctica el conocimiento. En realidad muchos mensajes combinan dos o los tres de estos aspectos. Según las necesidades. O sea que es común combinar la didáctica con el convencimiento y la persuasión.

 EL CAMPO DE LAS NECESIDADES

 Muchas personas asisten a las reuniones de la iglesia en busca de la solución a problema que no pueden hallar en los otros círculos en que se desenvuelven. Creen que el único remedio a sus perplejidades más profundas se encuentra en la religión. Estas necesidades deben motivar al orador cristiano a preparar mejor sus sermones, ofreciendo un mensaje que ayude a aliviar las necesidades espirituales de sus oyentes. El sermón debe, a su vez, contribuir a fortalecer y estimular sus aspiraciones.

El conocimiento del campo requiere que el ministro esté familiarizado con el estilo de vida, con las costumbres, con las ideas que caracterizan a la gente de su comunidad. En cuanto a la congregación, el predicador tiene que tener una información precisa sobre (1) el nivel intelectual de la gente con quien trabaja; el (2) nivel social y económico, el (3) nivel espiritual, incluyendo el conocimiento bíblico. Aunque parezca algo secundario, aun las edades son importantes: ¿Son la mayoría adultos?, ¿Jóvenes? ¿Viejos?

El conocimiento del campo, es importante porque el predicador sabrá cuales son las necesidades más apremiantes de la grey. Sus discursos estará diseñados a enseñar y orientar individual y colectivamente, confrontando problemas personales y familiares. Si los hermanos son débiles en la fe o poco instruidos, será necesario elevar su conocimiento bíblico (dándoles el alimento espiritual).

El orador sabrá qué nivel de lenguaje es más apropiado a la compresión de su audiencia, según su cultura. El orador tendrá también la capacidad de responder a preguntas reales y vitales. No estará respondiendo preguntas que nadie hace.

 PREPARACIÓN PERSONAL DEL ORADOR

 Aunque la oración y la meditación personal es algo obvio para el ministro, quiero hacer una breve reafirmación. El predicador debe recordar que él tiene una gran responsabilidad en cuanto a las almas. Si usted duda del valor de las almas humanas, piense en la suya. ¿Cómo la ve? Por tanto, cuando el predicador se prepara a sí mismo, lo hace espiritualmente a la vez que intelectualmente.

 El predicador tiene que orar para que Dios le dé sabiduría y un espíritu de convencimiento se la verdad. De igual manera es esencial que ore por la audiencia, por aquellos que han de ser los receptores del mensaje. Estas cosas están resumidas en 1Tim. 4:13-16.

 LA DISPOSICIÓN EMOCIONAL DEL PREDICADOR

 La disposición emocional del predicador es un factor vital en la eficacia de la predicación. Vamos a dar el ejemplo del predicador pesimista. Este será el portador de malas noticias para los oyentes. Reflejará sus frustraciones en cuanto a sí mismo y en cuanto al mundo. Será un hombre decepcionado y temeroso que traerá a la mente de la gente todas las calamidades que ocurren en nuestro tiempo. Será el que expresa todos los males del mundo, pero sin dar soluciones que traigan esperanza a sus oyentes.

Por contraste tenemos al predicador optimista. Este será el que crea que aun en medio de las tinieblas de maldad puede brillar la luz de la esperanza que Dios da a los que le buscan. Aunque el pecado contamine a la humanidad, aún habrá justos. La santidad no es una quimera. Es una aspiración de todo aquel que quiera honrar a Dios. En suma, el predicador optimista es el que predica la vida abundante, el ancla de fe en medio de esta tormentosa vida.

 EL TEMPERAMENTO DEL ORADOR

 En cuanto al temperamento del predicador, vamos a decir que hay dos tipos: (1) El temperamento intelectual, que pertenece al hombre educado, cuyo interés son los libros y no la gente. Sus sermones se caracterizarán por el énfasis en el orden y la personalidad. Preferirá las materias argumentativas. Tratará de explicar los problemas de la vida en una manera filosófica. Sus discursos será modelos de piezas literarias, con alusiones a autoridades famosas. Si el orador se excede de esta manera de predicar, sus sermones alcanzaran a sólo una pequeña parte de la audiencia.

Por otro lado tenemos el (2) temperamento emocional, que apela al corazón con sus sermones. Este es el mensaje de tipo persuasivo, por el cual el orador se excita desmedidamente a sí mismo y excita fuertemente los ánimos de la audiencia. Su sermón carecerá de estructura y formalidad. Y si se sobrepasa, su presentación será más sensacionalismo y exhibicionismo que entendimiento. A la larga este estilo tampoco alcanza a todo tipo de audiencia. Hay quienes se resienten ante la emotividad excesiva.

Entonces, ¿cómo debe ser el predicador? Es difícil ser intelectual y emocional al mismo tiempo. Lo ideal es que el orador cristiano alcance un equilibrio entre dos temperamento. El predicador debe ser lo suficiente hábil como para saber cuándo es más necesario persuadir que educar. Lo importante es que el sermón se adapte a la circunstancias. 

LA CONVICCIÓN PERSONAL DEL ORADOR

Por último es necesario recalcar que muchas personas que asisten a las reuniones de la iglesia para escuchar un sermón, no quieren oír algo nuevo, sino que anhelan esclarecer sus dudas sobre aspectos doctrinales o de otra índole. Ante esto el orador tiene que ser de fuerte convicción. Es decir que el orador debe tener como meta afirmar la verdad y no ponerla en duda. El predicador no deberá exponer en el púlpito sus dudas, porque las dudas traerán confusión y división en la iglesia en vez de iluminación espiritual. Es esencial, pues, que el predicador sea firme y resuelto en sus enseñanzas.

 RECOMENDACIONES FINALES.

 1. No hacer muchas bromas. Unas referencias humorísticas en determinados casos son útiles para “romper el hielo” o relajar un poco a la audiencia. Sin embargo, cuando se abusa de este recurso, las bromas más bien distraen a la gente y se pierden la seriedad del discurso.

2. No ser escandaloso. El orador no debe ser ruidoso, ni con su voz (gritos) ni con sus gestos, ni movimientos. En cuanto a su voz, ésta debe ser lo más moderada posible (y agradable) y de volumen adecuando al local y el número de la audiencia. Además el orador no debe ser exagerado en sus movimientos, al grado de convertirse en un espectáculo sensacionalista. Esto también puede distraer a la audiencia. En vez de poner atención al mensaje de Dios, la gente pondrá su atención en el hombre.

3. Brevedad. La máxima capacidad de escucha (atención) de la audiencia es de 20 y 40 minutos. Después de este tiempo, generalmente la audiencia pierde interés, se cansa o se distrae fácilmente. Si el orador es incapaz de comunicar su mensaje en una media de 30 minutos, aunque cuente con 3 horas más, no tendrá mayor éxito

 CONCLUSIÓN:

El predicador en el púlpito, proclama la palabra de Dios por mandato divino. Los mensajes deben buscar el interés y la transformación con la finalidad de Salvación. Por esto debe ser hombre convertido, debe haber descubierto su vocación ministerial y aún amar profundamente a los perdidos. Sin olvidar que el ministerio conlleva a la Cruz.

Por otra parte debe ser capaz de comunicar el mensaje de la Biblia, a su vez informar, convencer y persuadir a la audiencia, siendo capaz de seleccionar los temas que sean importante y necesario.

El predicador no puede perder de vista que todo debe ser puesto antes en oración. Ser optimista y no pesimista es lo que le conviene a la audiencia. Tomar un temperamento medio, ni intelectual ni emocional, buscando a su vez trasmitir un espíritu de convicción y nunca de duda respecto de la verdad. No usar en el púlpito demasiadas bromas ni tampoco ser muy escandaloso (en el tono de la voz), siendo capaz de presentar su sermón en un tiempo prudente para que sea efectivo a la audiencia. Y por su puesto nunca avergonzarse del evangelio “…porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree;…” (Rom. 1:16)

Capacitación para predicadores

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CAPACITACIÓN PARA PREDICADORES

CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN PREDICADOR

  • o Hombre de oración. De la oración se consigue acercarse a Dios.
  • o Lee mucho la Biblia. Si no se conoce no se puede enseñar.
  • o Vive lo que predica. Su mayor prédica es con el ejemplo, sino entra en descrédito.
  • o Visita, consuela, anima. De sus visitas extrae casos para ilustraciones.
  • o Humilde, sencillo, prudente. Sabe decir las cosas en el momento correcto y de la manera correcta.
  • o Apariencia personal. No aparezca con ropas maltratadas y desalineadas, corbata fuera de lugar, barba crecida, zapatos sucios, cabellos caídos sobre la frente, etc.
  • o Sonría. El orador que inicia saludando al auditorio y sonriendo, está ya con media victoria ganada.

IDEAS PARA EL PREDICADOR

  • o Movimiento de las manos: Expresan emociones e indican estados de ánimo.
  • o Naturalidad: Dan a entender la veracidad de las expresiones.
  • o Evaluación: Pida a alguien que le comente sus errores y corríjalos.
  • o Estilo: Use su propio estilo, no copie a los demás.
  • o Preparación: Haga sus bosquejos y estúdielos bien. Le ayudará a ubicarse durante el mensaje.
  • o Informaciones importantes: Lleve a la persona a comprometerse con el tema. Observe sus ojos. Todo sermón debe terminar con un llamado a la acción.
  • o Exprese los beneficios de su tema para el oyente.
  • o Involucre al auditorio: utilice las palabras “nosotros”, “usted y yo”, etc
  • o Música para el llamado: debe ser moderada y en su tiempo. Coordinar con el responsable del equipo de música.

CÓMO PERDER EL NERVIOSISMO

  • o Al principio no mire a los ojos de las personas fijamente.
  • o Exprese sus ideas como si solo tuviera un oyente.
  • o Estudie bien su tema y practique frente al espejo.
  • o Tenga siempre a mano su bosquejo. Le servirá para guiarse durante el mensaje.
  • o Bastante oración. Recuerde que es la obra de Dios.
  • o Coloque un pie delante de otro y/o camine de un lado para otro lentamente.
  • o Vocalice bien las palabras.
  • o Gane la confianza del público con ilustraciones. 

OTROS CONSEJOS

  • o Comience relatando una historia, de manera natural y tranquila, sin gritar. No se aparte del tema.
  • o Tenga las ideas claras y definidas en su mente. Haga notas breves en pequeños papeles. No lea todo el sermón.
  • o Evite pedir que se guarde silencio. Éste debe ser impuesto por la calidad y el contenido del mensaje.
  • o Use palabras simples. Cada palabra debe ser pronunciada distintamente, sin prisa y con la entonación correcta de la voz.
  • o Adapte su lenguaje al nivel del público. No confunda lenguaje sencillo con lenguaje vulgar.
  • o Dirija siempre su discurso al nivel del interés de las personas a quienes está hablando.
  • o Adopte una posición firme y erguida, pero no rígida. No se mueva demasiado y sin sentido
  • o No se eche sobre el púlpito.
  • o Elimine las interferencias físicas a tiempo (micrófonos que no funcionan, instalación de los equipos durante la predicación, incomodidad, mala iluminación, pasarse de la hora, etc.)

 RESUMEN: CÓMO PREDICAR

Lo que debe hacer:

  • o Comience con calma
  • o Hable con claridad
  • o Emplee frases cortas y bien claras
  • o Evite la monotonía
  • o Camine en la plataforma con la debida dignidad
  • o Fije los ojos en los oyentes, aunque no solo en uno
  • o Cuando diga un texto bíblico, cite primero el libro, después el capítulo y por último el versículo.

Lo que no debe hacer:

  • o No se elogie a sí mismo.
  • o No se aparte del tema.
  • o No canse a los oyentes con sermones largos.
  • o No coloque las manos en el bolsillo del pantalón ni del saco.
  • o No clave os ojos en el suelo, ni en el techo, ni tampoco en algún oyente en particular.
  • o No extender el dedo índice en forma acusadora.
  • o No usar puños cerrados.
  • o No abotonar y desabotonar el saco.
  • o No estar mirando en cada momento el reloj.

 PR. EDUARDO BAILÓN