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Proyecto Mundial “10 Días de Oración”

 

Guía Práctica para Líderes de Grupos Pequeños

Esta Guía ayudará a los líderes de Grupos Pequeños para introducir la Mayordomía en las actividades de cada grupo. El ideal es Vivir la Mayordomía en Grupos Pequeños.

Meditaciones Matinales de Adultos – Julio 2012

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Auxiliar para Directores de Escuela Sabática para el 16/06/2012

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Informe Misionero Mundial para el 09/06/2012

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¿Aún son válidas las leyes de animales limpios e inmundos?

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¿Aún son válidas las leyes de animales limpios e inmundos?

Responde: Dr. Ángel Manuel Rodríguez, BRI

1.    Levíticos 11 es única en la Biblia
       De acuerdo con el ritual de Levítico, lo inmundo tiene dos características básicas. Primero, la condición de inmundo se adquiere por el contacto directo o indirecto ya sea con sangre, cuerpo muerto o esqueleto, etc.. Segundo. Este tipo de impureza se podía eliminar valiéndose de una ceremonia apropiada para esa finalidad, razón por la cual se la denominaba ritual de la impureza. No guardaba relación con las impurezas de los animales inmundos.
       Este tipo de impurezas es de naturaleza esencialmente diferente, por cuanto no era adquirida: estaba en la naturaleza del animal, lo que quiere decir que eran inmundos de forma permanente. Por este motivo no existía ritual que pudiera librarlos de la impureza que le era propia, por cuanto no llegaron a ser inmundos por causa de algún contacto con elementos impuros.
      Además, la inmundicia de estos animales no se transfería al tocarlos. Los israelitas podían entrar en contacto con ellos, ya sea directo o indirecto, sin que tuvieran que ser considerados inmundos. En efecto, ellos criaban animales inmundos para destinarlos a diferentes trabajos. Por ejemplo, utilizaban burros, caballos y camellos para el transporte de carga y de personas. Su impureza no afectaba de manera alguna a los israelitas. La persona llegaba a ser inmunda únicamente por consumir la carne de los animales que no eran limpios y, en este caso, no había ni un ritual a ser seguido con la finalidad de eliminar la impureza por haberlos comido. Se esperaba que los israelitas simplemente obedecieran al Señor. Debería también añadir que un animal después de morir podía llegar a ser ritualmente impuro, y la impureza del que lo tocara podía ser eliminada. Con esto observamos claramente que la condición natural de impureza del animal era diferente de la ritual.

2.    La ley también se registra en Deuteronomio 14
       El hecho que la ley haya sido registrada en el libro mencionado es muy significativo, por cuanto Deuteronomio no se ocupa de las leyes ceremoniales. En este caso particular no existe discusión en el contexto de la impureza ritual. Deuteronomio 13 es una exhortación a adorar sólo al Señor. La última parte guarda relación con las leyes para el diezmo. Entre ellas figura el tema de los animales impuros. Esto sugiere que la ley de los animales impuros era una ley alimentaria de naturaleza diferente de la ceremonial.

3.    La distinción animales limpios/impuros es anterior a Moisés
      
La ley que establece la diferencia entre animales limpios e impuros es mencionada por primera vez en la Biblia en el relato del diluvio, antes de que existiera cualquier israelita (Gén. 7:2, 3). En el contexto del cambio en la dieta humana, mientras dos pares de animales inmundos entraron en el arca, en cambio, de los limpios fueron preservados de a 7 pares. Esto sugiere que los limpios deberían utilizarse para la alimentación de Noé y de su familia sin el riesgo de que alguna especie en particular se extinguiera.

4.    La motivación de la santidad
      
La razón que da el texto bíblico justifica la reglamentación singular con relación a la santidad: “Yo soy Jehová, vuestro Dios. Vosotros por tanto os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo” (Lev. 11:44). El contraste es entre lo impuro y lo santo. En el Antiguo Testamento la impureza es una metáfora del imperio de la muerte. Lo santo es aquello que pertenece a Dios y, por lo tanto, constituye un símbolo de la vida. La ley establecida busca preservar la vida de la gente, razón por la cual trata de mantenerla alejada de la esfera de la muerte; esto es, del ámbito de la enfermedad y del sufrimiento.

5.    Es una ley alimentaria
      
Es tan obvio que la gente lo pasa por alto. Esta ley regulaba el tipo de carne que a los israelitas se les permitía consumir y, por lo tanto, formaba parte de una antigua tradición alimentaria dada por Dios a su pueblo. Dios siempre se interesó en la alimentación de sus hijos. A Adán y a Eva les dio frutas y granos (Gén. 1:29). Después de la caída les permitió comer “plantas del campo” (Gén. 3:18) y, finalmente, instruyó a Noé para que comieran carne (9:3). A los seres humanos Dios los hizo parcialmente responsables del cuidado de la vida, dándoles instrucciones acerca de cómo preservarla para su gloria (1 Cor. 10:31). El señorío de Cristo comprende también nuestros cuerpos, por cuanto él se interesa por el bienestar de nuestra dimensión física tanto como del bienestar espiritual (1 Cor. 6:19, 20; 3 Juan 2).
      No existe evidencia en el Nuevo Testamento que indique que por intermedio de su sacrificio Cristo haya eliminado la ley de los animales limpios/inmundos.

 

Una Filosofía Adventista del Séptimo Día sobre la Música

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UNA FILOSOFÍA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DIA SOBRE LA MÚSICA
Documento oficial – 2005

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Por dos años un comité designado por la administración de la Asociación General,  trabajó preparando normativas respecto de la música.  La investigación resultante de este comité produjo una declaración, que fue entregada a los delegados al Concilio Anual del 2003 en Silver Spring, Maryland y ahora votada definitivamente en el 2005.
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Dios ha entretejido la música en la trama misma de su creación. Leemos que cuando hizo todas las cosas, “alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios”(Job 38:7). El libro del Apocalipsis describe el cielo como un lugar de alabanza incesante, que resuena con cánticos de adoración a Dios y al Cordero por parte de todos (Apoc. 4:9‑11; 5:9‑13; 7:10‑12; 12:10‑12; 14:1‑3; 15:2‑4; 19:1‑8).

Debido a que Dios hizo al ser humano a su imagen, compartimos el amor y el aprecio por la música con todos los seres creados. De hecho, la música puede tocarnos y conmovernos con un poder que va más allá de las palabras o cualquier otro tipo de comunicación (La Educación p. 168). La música mejor y más pura eleva nuestro ser hasta la misma presencia de Dios, donde los ángeles y seres no caídos lo adoran con cánticos.

Pero el pecado ha lanzado una plaga sobre la creación. La imagen divina ha sido desfigurada y casi borrada; en todos los aspectos, este mundo y los dones de Dios nos llegan con una mezcla de bien y mal. La música no es moral y espiritualmente neutra.  Alguna puede elevarnos hasta la experiencia humana más sublime, puede ser usada por el príncipe del mal para rebajarnos y degradarnos, para despertar sensualidad, pasiones, desesperación, ira y odio.

La mensajera del Señor, Elena G. de White, continuamente nos anima a elevar nuestra perspectiva en cuanto a la música. Ella nos dice: “Cuando no se abusa de la música, ésta es una gran bendición; pero mal empleada, es una terrible maldición” (El hogar cristiano, p. 371).

(Ella también dice: Esas mismas cosas que habéis explicado que ocurrían en Indiana, el Señor me ha mostrado que volve­rían a ocurrir justa­mente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal mane­ra que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar inefi­caz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo” 2MS, 41, 42.)

“Empleada adecuadamente, …(la música) es un precioso don de Dios, designado para elevar nuestros pensamientos a los temas altos y nobles, inspirar y elevar las almas”. (La educación pg. 168)

En cuanto al poder del canto, ella escribe: “Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. ¡Cuán a menudo la memoria recuerda alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de desesperar ‘mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia’, y entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas! . . . Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. . . . Al conducirnos nuestro Redentor al umbral de lo infinito, inundado con la gloria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones serán acercados más a los cantores celestiales. La comunión con el cielo empieza en la tierra. Aquí aprendemos la clave de su alabanza” (La educación, p. 169).

Como adventistas del séptimo día, creemos y predicamos que Jesús pronto vendrá otra vez. En nuestra proclamación mundial de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6‑12 llamamos a todos los pueblos a aceptar el evangelio eterno y a prepararse para encontrarse con nuestro Señor en su pronto regreso. Desafiamos a todos a elegir lo bueno y no lo malo, para que, “renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:12, 13).

Creemos que el evangelio afecta todos los aspectos de la vida. Por eso sostenemos que, dado el vasto potencial de la música para lo bueno o lo malo, no podemos ser indiferentes ante ella. Aunque percibimos que los gustos en música varían en gran manera de un individuo a otro, y que finalmente las decisiones deben ser tomadas en forma individual, creemos que las Escrituras y los escritos de Elena G. de White sugieren principios que pueden moldear nuestras elecciones.

En este documento la frase “música sacra” – algunas veces nos da referencia de música religiosa – designa música que está enfocada en Dios y en temas bíblicos y cristianos.  In muchos casos, es música compuesta y que tiene por intención el servicio de adoración, encuentros evangelísticos, o devoción particular y puede ser música vocal o instrumental.  De todas maneras, no toda la música sacra/religiosa puede ser aceptable para un Adventista.  La música sacra no debe evocar asociación con cosas seculares o invitarnos a estar conforme a patrones de conducta mundana en pensamiento o acción.

“Música Secular” es música compuesta para ocasiones diferentes que los servicios de adoración o devoción personal.  Esta habla de situaciones comunes de la vida y las emociones básicas de los humanos.  Surge de nuestro interior, expresando la reacción del espíritu humano a la vida, amor, y el mundo en el que el Señor nos ha puesto.  Puede ser moralmente elevadora o degradante.  Y, aunque no alaba o adora directamente a Dios, igual puede tener un lugar legítimo en la vida de los Cristianos.  Para su selección se deben seguir los principios discutidos en este documento.

Principios para guiar al cristiano

La música que los cristianos disfrutan debe ser regulada por los siguientes principios:

1. Toda la música que los cristianos escuchan, interpretan o componen, ya sea sacra o secular, debe glorificar a Dios: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo parala Gloriade Dios” – 1 Corintios 10:31. Este es el principio bíblico dominante. Cualquier cosa que no pueda satisfacer esta norma elevada debilitará nuestra experiencia con el Señor.

2. Toda la música que los cristianos escuchan, interpretan o componen, ya sea sacra o secular, debe ser la más noble y la mejor: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Fil. 4:8). Como seguidores de Jesucristo que esperamos y anhelamos unirnos al coro celestial, consideramos la vida en esta tierra como una preparación para, y un anticipo de, la vida por venir.

De estos dos fundamentos ‘glorificar a Dios en todas las cosas y elegir lo más noble y lo mejor’ dependen los demás principios que se presentan a continuación para la selección de la música por parte de los cristianos..

3. Se caracteriza por ser de calidad, equilibrada, apropiada y auténtica. La música cristiana fomenta nuestra sensibilidad espiritual, psicológica y social, y nuestro crecimiento intelectual.

4. La música cristiana es holística; apela tanto al intelecto como a las emociones y afecta al cuerpo en forma positiva.

5. La música revela creatividad en el hecho de que surge de melodías de calidad.  Si es armonizada, usa  armonías en una forma interesante y artística, y emplea ritmos que las complementan.

6. La música cristiana emplea letras que estimulan positivamente las habilidades intelectuales así como nuestras emociones y nuestra fuerza de voluntad. Las buenas letras son creativas, ricas en contenido y de buena composición. Se concentran en lo positivo y reflejan valores morales; educan y elevan; y se corresponden con una teología bíblica sólida.

7. En la música cristiana los elementos musicales y literarios trabajan juntos armoniosamente para influir sobre el pensamiento y la conducta en concordancia con los valores bíblicos.

8. La música cristiana mantiene un equilibrio prudente de los elementos espirituales, intelectuales y emocionales.

9. La música cristiana reconoce y acepta la contribución de diferentes culturas en la adoración a Dios. Las formas y los instrumentos musicales varían en gran manera dentro de la familia adventista del séptimo día mundial, y la música proveniente de una cultura puede parecer extraña para alguien de una cultura diferente.

El hacer música Adventista del Séptimo día significa escoger lo mejor y por encima de todo acercarnos a nuestro creador y Señor y glorificarlo.  Levantemos el desafío de una visión musical alternativa y viable, como parte de nuestro mensaje holístico y profético, hagamos una contribución musical adventista única como un testimonio al mundo que tenga en cuenta a las personas que esperan la pronta venida de Cristo.