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La fascinante profecía de los 2300 años

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LA FASCINANTE PROFECÍA DE LOS 2300 AÑOS

Entre las 2.300 profecías de la Biblia, se encuentran más de diez profecías matemáticas exactas. Ellas pueden ser consideradas como el reloj de Dios, pues señalan diversos acontecimientos con exactitud cronométrica.

En este tema, encontrará una de esas cadenas proféticas, de fascinantes revelaciones, ya que se nos muestra: El desarrollo de la historia, reinos que se levantan y caen, el año del bautismo y de la muerte de Cristo, el tiempo cuando sería restaurada la verdad, echada por tierra por el anticristo, y el comienzo del tiempo del fin. ¡Una profecía que vale la pena conocer!

LA PROFECÍA DE DANIEL 8

En la primera parte de este capítulo, (Daniel 8: 3-9) encontramos una visión que tuvo Daniel junto al río Ulai. Primero ve un carnero que tenía dos cuernos, de los cuales uno era más alto que el otro, y hería en diversas direcciones. Luego aparece un macho cabrío con un solo cuerno entre sus ojos, con gran velocidad, de modo que ni tocaba la tierra. Derribó al carnero y se engrandeció. Estando este cuerno en su mayor fuerza aquel gran cuerno fue quebrado y sucedieron cuatro en su lugar. Luego salió un “cuerno pequeño que creció mucho al sur, y al oriente y hacia la tierra gloriosa”.

En el mismo capítulo está la explicación que le dio el ángel (vers. 15- 16).

El carnero representa “…los reyes de Media y de Persia.” El hecho que hería con sus cuernos al poniente, norte y sur, muestra que sus conquistas se extendieron hacia Grecia, Asia menor (norte) y Egipto (al sur). Es interesante considerar que esta profecía fue dada en el año 550 a.C. cuando aún gobernaba Babilonia.

El macho cabrío: “…es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán, aunque no con la fuerza de él”. Vers. 21-22.

El rey primero fue Alejandro Magno. “No tocaba el suelo” alude a su gran velocidad de conquista. En solamente 8 años se adueñó del mundo conocido de entonces. Sus dominios se extendieron hasta la India.

En su mayor fuerza, -su apogeo- Alejandro murió.

4 Cuernos: 4 generales ocuparon su trono, dividiéndose el reino en cuatro partes: Macedonia, Tracia, Siria-Babilonia y Egipto.

Del cuerno pequeño dice: “…que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa…” “Aún se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra… y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso y prosperó”. “…destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.” Vers. 9-12, 23-25.

Este cuerno que creció mucho, se refiere a Roma en su doble aspecto: la Roma pagana y la Roma cristiana.

– Creció mucho: sus conquistas se extendieron: Al oriente hacia Grecia y Asia. Al sur, África, Cartago y Egipto. La tierra gloriosa se refiere a Palestina.

– Su santuario echó por tierra (vers. 11): Roma se levantó contra el Príncipe de los ejércitos, o sea, Cristo.

– En el año 70, los ejércitos romanos destruyeron a Jerusalén.

La Roma cristiana o papal es la continuación de la Roma pagana de los césares. Se cumplió lo siguiente: Destruirá a los santos (vers. 24) Nos habla de la Inquisición, en la que murieron millones de personas por no compartir la religión oficial.

Por él fue quitado el continuo sacrificio (vers. 11). Por medio de Cristo somos justificados, pues Él intercede por nosotros, pero, la iglesia habla de una serie de mediadores humanos. Con la institución de la misa, en la que el sacerdote se convierte en un intercesor y la enseñanza de la justificación por obras, ha desplazado a Jesucristo.

Echó por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosperó: Cambió la ley de Dios; instituyó el domingo en lugar del sábado de la Biblia e introdujo mandamientos humanos.

Luego surge la pregunta: “¿Hasta cuándo durará… la prevaricación…” (vers. 13), en otras palabras: ¿Hasta cuándo va a ocultar este poder la verdad del continuo, o sea, la mediación continua y única de Cristo en favor del pecador? ¿Hasta cuándo será perseguido el pueblo de Dios?

¿Hasta cuándo sería echada por tierra la verdad, o sea pisoteada la ley de Dios? ¿Hasta cuándo va a demorar el juicio? ¿Cuál fue la respuesta?

“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas, luego el santuario será purificado”. Vers. 14

¿A qué tiempo se refieren esas 2.300 tardes y mañanas?

“Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin… es para muchos días” Daniel 8:17 ú.p., 19, 26.

Una de las claves para la interpretación profética, es considerar cada día un año. “…día por año te lo he dado” (Ezequiel 4:6; Números 14:34), de modo que se trata de 2300 años.

El ángel había explicado a Daniel el significado de las bestias, pero no la visión de las 2.300 tardes y mañanas. El no comprenderlo, lo preocupó hasta enfermarlo. Vers. 26-27.

REVELACIONES CLAVES EN LA VISIÓN DE DANIEL 9

Después de una ferviente oración en la que Daniel se humilla ante Dios, llega la respuesta. (Daniel 9:20-23) la explicación detallada de los 2.300 años mencionados en el capítulo anterior.

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo… ” Daniel 9:24. En otras palabras están cortadas de los 2.300, y es el tiempo en que Dios aún reconocería a los judíos como su pueblo. ¿Cuántos años reales son 70 semanas proféticas? Si usamos la clave bíblica: 1 día = 1 año sería: 70 semanas por los siete días de la semana = 490 días proféticos, o sea, años.

¿Qué sucedería durante esos 490 años, el período de gracia para el pueblo judío? “…poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los Santos” Daniel 9:24.

Jesús cumplió esto: Al expiar nuestros pecados mediante su sacrificio y sellar la profecía al cumplirse las 333 predicciones que habían sido hechas sobre Él. Él es el Santo de los Santos que fue ungido, ya que la palabra Cristo significa: “Ungido”.

¿Cuándo comenzarían a contarse los 2.300 años y las 70 semanas que eran parte de ellos? “Sabe, pues y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén…” Daniel 9:25.

El punto de partida de estos cálculos matemáticos, es el año 457 a.C. (tercer trimestre), cuando Artajerjes rey de Persia, firmó la orden de restaurar la ciudad de Jerusalén. (Esdras 7:7 y Esdras 6:14). Jerusalén estaba desierta, los judíos estaban desterrados en Babilonia.

¿En qué año terminan las 2.300 tardes y mañanas?

Hasta el año cero, tenemos 456 años y un trimestre. Para completar los 2.300 años, nos faltan 1.843 años, y tres trimestres, lo cual nos coloca en el tercer trimestre del año 1.844, de nuestra era. En conclusión, desde el tercer trimestre del año 457 a.C. hasta el tercer trimestre del año 1.844 d.C., tenemos exactamente 2.300 años. El año 1.844 es el punto final, del largo período profético.

LA PROFECÍA DE LAS 70 SEMANAS

El período de las 70 semanas, o sea, los 490 años está seccionado en varias partes, para marcar diversos acontecimientos.

¿Cuántas semanas habría hasta el Mesías?

“…hasta el Mesías, Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos” Daniel 8:25 – Siete semanas son 49 días, o sea, años. Fue el tiempo utilizado en reconstruir el templo y los muros de Jerusalén. ¿A qué año llegamos? Al 408 A.C. (407 y un trimestre).

Para llegar al año del bautismo de Cristo calculamos: 62 semanas por siete, es igual a 434 años literales. Descontemos esos años en nuestro diagrama a partir del año 407 (y un trimestre). Nos queda un saldo de 26 años (y tres trimestres). Nos ubica en el año 27 de nuestra era, año en que Jesucristo fue bautizado. “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo…” Gálatas 4:4.

¿En qué año sería crucificado Jesús?

“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías… Y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…” Daniel 9:26-27.

Sería después de las 62 semanas. Para completar las 70 semanas, nos quedaba una semana (siete años). ¿Qué sucedería en esa última semana o siete años? Las 62 semanas terminaban en el año 27. Sumando 7 años, se llega al año 34. A la mitad de la semana, cesarán el sacrificio y la ofrenda. Esto fue en el año 31, exactamente en el mes de Nisán, del calendario hebreo, que corresponde a Abril en el nuestro, en la víspera de la pascua judía. Jesucristo fue crucificado en esa fecha. Primavera del año 31, por orden de Pilatos ¡Cuán exacta es la profecía bíblica!

Terminarían los sacrificios, porque ellos prefiguraban a Jesús. Al morir Él por nuestros pecados, ya no necesitamos derramar sangre de animales. En esa ocasión, el velo del templo se rasgó en dos. (Mateo 27:52).

El plazo concedido a Israel como pueblo de Dios termina al final de las 70 semanas, o sea, 490 años. Este período finaliza en el año 34 d.C. Durante los 3 años y medio después de la muerte de Jesús, se predicó el evangelio exclusivamente a los judíos. En ese tiempo, comenzó una terrible persecución de los judíos contra los cristianos, siendo Esteban, el primer mártir cristiano.

¿Qué sucedería con la ciudad de Jerusalén?

“…y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el santuario…” (vers. 26).

Los ejércitos romanos sitiaron la ciudad de Jerusalén en el año 70 y después de reducirla por hambre, fue tomada por asalto, quemada, y destruida. Más de un millón de sus habitantes fueron muertos.

La exactitud de la profecía bíblica, especialmente estas predicciones matemáticas, son el sello de garantía de la veracidad bíblica y la comprobación irrefutable que la Biblia es inspirada por Dios.

La profecía de las 70 semanas es la prueba más clara e inconfundible de que Jesucristo fue el Mesías prometido. No hay excusa para no creer.

El fin de los 2.300 años, en 1.844, nos señala el tiempo de la restauración de la verdad y de la purificación del santuario. ¿Qué significa eso? Para comprenderlo, debemos estudiar el ritual ordenado por Dios en el santuario, del Antiguo Testamento especialmente el gran día de la reconciliación.

LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO TERRENAL

Dios ordenó: “Y harán un santuario para mí y habitaré en medio de ellos” Éxodo 25:8.

Desde que el hombre pecó, era necesario derramar la sangre de un animal inocente que sustituya al pecador culpable para recibir perdón “…y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Hebreos 9:22. Dios había dicho “El día que del árbol comieres morirás”. El hombre pecó, fue condenado a muerte, pero Cristo se ofreció a morir en su lugar. Hasta que ese momento llegara, moría un animal por cada pecado, en figura hacia Cristo (Hebreos 9:9).

En el Santuario construido en el desierto había dos divisiones, separadas por un velo: El lugar Santo y el Santísimo.

Al lugar santo entraban “los sacerdotes continuamente para hacer los oficios del culto” Hebreos 9:6.

En Levíticos 4 se nos presenta diversas clases de pecados:

Si una persona o un anciano del pueblo pecaba, debía de traer un animal perfecto, colocar sus manos sobre él -transfiriendo su culpa- y matarlo. Luego el sacerdote tomaba de esa sangre, mojaba en los cuernos del altar y vertía el resto al pie del mismo.

Si un sacerdote o la congregación de Israel pecaba, debía tomar de la sangre del sacrificio y entrar al lugar santo rociando hacia el velo. Así transfería la culpa al santuario.

Al lugar santísimo entraba “sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre…” Hebreos 9:7.

En el gran día de la expiación era purificado el santuario. Primeramente sacrificaba el sacerdote, un becerro por sí y su familia. Luego tomaba dos machos cabríos, y tiraban suerte sobre ellos, uno por Jehová y otro por Azazel, símbolo de Satanás. El que representaba a Jesús era Sacrificado. Tomaba de esa sangre y entraba al lugar Santísimo, con una nube de incienso, y rociaba con su dedo 7 veces hacia el propiciatorio -el arca del pacto- símbolo del trono de Dios. Allí estaba la luz llamada SHEKINAH, de la presencia divina. La ley quebrantada exigía la muerte del pecador, pero sobre la ley estaba el propiciatorio. Cuando el pontífice esparcía la sangre, la misericordia y el perdón quedaban concedidos. De esa forma, el velo quedaba limpio por la presencia de Dios en ese lugar, y el pueblo quedaba perdonado (Levítico 16:16). Luego traían el macho cabrío vivo, y el sumo sacerdote colocando sus dos manos, confesaba sobre él todos los pecados y lo llevaban al desierto.

EL SANTUARIO CELESTIAL

El santuario terrenal era solamente una proyección, “…de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre” Hebreos 8:1-2

Era una “…figura o sombra de las cosas celestiales”, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: “Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte” Hebreos 8:5.

¿Quién es el Sumo Sacerdote del santuario celestial?

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” Hebreos 9:24.

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo” (Apocalipsis 11:19) y Cristo fue visto allí con ropas sacerdotales (Apocalipsis 1:12-15) caminando entre los candeleros. Se presenta con el incensario ante el altar recibiendo las oraciones de los santos -en la figura de un ángel- (Apocalipsis 8:3-4).

¿Qué sangre ofreció Él?

“Y no por sangre de macho cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” Hebreos 9:12.

En Apocalipsis, se menciona un Cordero como inmolado. (Apocalipsis 5:6; 13:8)

Él limpia nuestra conciencia “de obras muertas”, o sea, pecados antiguos “con mejores sacrificios” intercediendo “ahora por nosotros ante Dios” (Hebreos 9:14, 23-24).

En el Antiguo Testamento, se hacía la expiación por los pecados del pueblo en una fiesta especial, una vez al año. Esto era en realidad un acto de juicio. El sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo para interceder por el pueblo y cuando Dios limpiaba milagrosamente el velo manchado de sangre eran perdonados los pecados del pueblo.

Del mismo modo existe un tiempo especial de juicio en el cielo, para considerar nuestros casos, en el Lugar Santísimo, o sea ante el Padre mismo donde Cristo intercede a nuestro favor.

EL JUICIO INVESTIGADOR

“Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o mala” Eclesiastés 12:14 (2ª Corintios 5:10).

Cuando venga Jesucristo, despierte a sus muertos y lleve a los salvos, ya estará decidido quién se salva y quién se pierde.

De modo que antes se habrá llevado a cabo un juicio investigador. ¿Cuándo será eso?

Existe un día determinado. “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia” Hechos 17:31 p.p.

El profeta Daniel vio en visión el Juicio Investigador “…el Juez se sentó y los libros fueron abiertos…y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el anciano de días…” (Daniel 7:9-10, 13-14).

Nuestros pecados están registrados en el Santuario de Dios. Se necesita un Juicio Investigador y una obra de purificación. ¿Cuándo comenzaría? “Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” Daniel 8:14. Hemos comprobado anteriormente que estos 2300 días proféticos o sea años reales terminan en el año 1844. De modo que:

1- Es el comienzo del tiempo del fin.

2- Es la fecha del restablecimiento de la verdad echada por tierra por el anticristo. Se comienzan a predicar estas solemnes verdades.

3- Es el comienzo de la séptima y última iglesia: Laodicea.

4- Es el comienzo del Juicio Investigador en el cielo, la purificación del Santuario, para saber quién se salva y quién se pierde, antes de la Venida de Jesús.

PRONTO TERMINA EL TIEMPO DE GRACIA

Jesús arrojará el incensario (Apocalipsis 8:5) y ya no habrá intercesor. Él exclamará: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el santo santifíquese todavía.” Apocalipsis 22:11.

Nuestras palabras, hechos y hasta los motivos son juzgados. ¡No existe una segunda oportunidad para los que no se arrepienten hoy! (Jeremías 2:22).

¡En este momento puede estarse decidiendo su destino! La norma del juicio será la ley de Dios. Jesús está ansioso por Justificarnos, declararnos salvos por sus méritos. Pero hay sólo un camino: entregarnos a Él. ¿Lo contratarás hoy como tu abogado y defensor dándole tu corazón?

¿Es Real el Santuario Celestial?

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¿Es Real el Santuario Celestial?

El Santuario Celestial, ¿es un templo real, con su Lugar Santo y su Lugar Santísimo?

Responde:  Dr Ángel Manuel Rodríguez, BRI

      Aunque es importante conocer la estructura del Templo Celestial, lo verdaderamente significativo es la obra que Cristo ha estado realizando en nuestro favor. Pero permítame responder a su pregunta específica.
      1. Existe una morada divina en los cielos: Si el Santuario Celestial sirvió como modelo para el santuario terrenal, debe haber alguna clase de relación estructural entre los dos (Heb. 8:5). Obviamente, es una correspondencia débil y oscura, ya que la imaginación humana no puede abarcar la totalidad del Santuario Celestial. Pero existe un nivel de correspondencia.
      Las Escrituras testifican de la realidad del Santuario Celestial, que es descrito como la morada de Dios en los cielos (por ejemplo: Apoc. 11:19; 14:17; 15:5). Esto en sí mismo implica claramente un espacio determinado, una estructura majestuosa de la que conocemos poco y nada, y de la que sólo podemos hablar utilizando las imágenes y la terminología del santuario terrenal.
      2. La morada de Dios no es un recinto vacío: Dentro del Templo, está el trono más majestuoso que alguien podría imaginar: el trono de Dios y de Cristo (Apoc. 4:2). Lo real de este trono está remarcado por el hecho de que Cristo, que llevó al cielo un cuerpo humano glorificado, se sienta en él. En el Templo Celestial también hay tronos donde se sientan los seres celestiales para adorar y servir al Señor (Dan. 7:10; Apoc. 4:4). Dios ha permitido que estas criaturas lo asistan en la administración del universo.
      3. La morada de Dios es un sitio de acción: Daniel vio que Dios se movía de un lugar a otro dentro del Santuario Celestial, a medida que se relacionaba con sus criaturas. También observó que Dios entraba en un área determinada y se sentaba en su trono (Dan. 7:9). Contempló, además, que el Hijo del Hombre entraba en esa misma área y llegaba hasta la presencia de Dios. Las imágenes son tomadas de Levítico 16, donde el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo con una nube de incienso para ministrar ante el trono de Dios, ante el arca del pacto. En Daniel, el Hijo del Hombre tiene la función de Sumo Sacerdote, que entra en el Lugar Santísimo del Santuario Celestial para ministrar por nosotros.
      4. La morada de Dios tiene diferentes ámbitos: Juan reconoce que existen diferentes ámbitos o habitaciones en el Santuario Celestial. En una de sus visiones, se le mostró un ángel que ministraba ante el altar del incienso, en lo que sería el equivalente al lugar santísimo del santuario terrenal (Apoc. 8:3, 4). Pero también se le permitió mirar dentro del Lugar Santísimo Celestial, donde vio el arca del pacto (Apoc. 11:19). Estamos tratando aquí con diferentes áreas dentro del Santuario Celestial. Lo mínimo que podríamos decir es que el Santuario Celestial tiene al menos dos habitaciones. Esto era de esperarse si el santuario terrenal es una copia del Celestial.
       Es interesante que Jesús les haya dicho a sus discípulos que en la casa de su Padre había muchas moradas (Juan 14:2). La frase “en la casa de mi Padre” se refiere muy probablemente al Templo en el cielo, al que Jesús se dirigía y adonde estaba planeando llevar a sus discípulos en el futuro. Ese Templo no es una construcción de un solo ambiente, sino más bien una estructura con múltiples habitaciones y de un tamaño majestuoso.
      La naturaleza del Santuario Celestial está más allá de nuestra comprensión cabal. Esto es de esperar de una fracción de espacio que une lo Infinito con lo finito, lo Eterno con lo temporal, a Dios con sus criaturas, el modo de existencia de Dios con el de su creación. Ninguna construcción humana podría representarla adecuadamente.
      Pero su singularidad no es incompatible con su materialidad. La grandiosidad del Santuario Celestial queda remarcada cuando decimos que existen moradas en él. Dado que somos incapaces de comprender totalmente su naturaleza, Dios nos ha dado lenguaje e imágenes del santuario terrenal para referirnos a él. Así, la materialidad y la realidad del Santuario Celestial, al igual que su diversidad de espacios, son destacados sin igualar las realidades celestiales con las del santuario terrenal.
      Debemos retener el lenguaje y las imágenes del santuario terrenal para referirnos al Celestial, para poder evitar la espiritualización o rechazar la realidad de la morada de Dios en los cielos.

 

Creencias Fundamentales 12